una cliente prospecto

Siempre he gustado de maduritas, y esta es una historia real al respecto, además es cierta.
Soy contador, 25 años, 1.70 metros, ojos verde, cabello castaño oscuro, no diría que soy muy atlético, pero entreno artes marciales; además del color de ojos, mi personalidad siempre fue algo atractiva para las mujeres sobretodo mayores; siempre me llamaron la atención las maduritas por la razón de que a diferencia de las chicas de mi edad saben bien que es lo que quieren y casi nunca se andan con rodeos, pareciera que se niegan, pero la verdad es que les gusta el morbo de ver que alguien las desea, o por lo menos eso me parece a mi y es lo que me ha pasado.

Mi historia no fue hace mucho, acababa de renunciar a mi puesto de gerente en un despacho contable en la ciudad de Puebla, para ser independiente, ya tenia una buena de cartera de clientes, incluida una tienda algo famosa en esta ciudad, dicha tienda esta ubicada en una plaza comercial, de aquí de puebla (no intenten ubicarla no es ni angelopolis ni dorada), mi trabajo consistía obvio en las labores contables como en las administrativas además de un extra que era controlar a los empleados, había aun algunos locales vacíos en esta plaza, que poco a poco se fueron llenando, uno de los últimos fue de una compañía de telefonía celular (ya saben uno de los distribuidores autorizados) la dueña resulto ser una mujer madura rondaba los 45 años de edad, muy atractiva, unos pechos perfectos, grandes redondos y parecían bastante firmes, cintura muy pequeña y unas nalgas bastante bonitas aunque algo chicas; mi primera impresión fue que esa era otra oportunidad de trabajo así que me presenté, le di mi tarjeta y algunos de mis datos curriculares.
Seguía trabajando para la tienda iba seguido a visitar a mi cliente pero siempre que pasaba por la tienda de telefonía celular veía a la bella mujer quien siempre me trato de maravilla. Un día recibí una llamada a mi celular era ella, me dijo que tenia una duda financiera que si era posible que le ayudara, por supuesto que no iba a dejar de ir, me cito un domingo, al principio fue raro y hasta tuve una fantasía de porque seria el domingo, pero inmediatamente supe que era algo lógico pues es el día en el que menos trabajo tenia (ella), y así fue, como de costumbre me saludo bastante bien y me dijo – contador que bueno que ha venido, tengo algunos problemas me gustaría que echara ojo de mi situación- claro que no estaba dispuesto a perder un cliente, así que acepte, me condujo a una “bodega” en la parte trasera de la tienda, pensé –esto se esta poniendo interesante- pero una vez mas me equivoque, me llevo allí para que pudiera trabajar a gusto, no había nada en ese cuarto mas que unos aparadores, equipos, una mesa y el baño, nos sentamos y me comento que ella era muy honesta, que primero debíamos hablar sobre mis honorarios, le dije que esta vez seria por mi cuenta (esto fue porque vestía como muchas de las maduras que saben que aun levantan suspiros, una blusa verde algo escotada que se adhería a su cuerpo mostrando sus hermosos senos, y una falda blanca que transparentaba y podías alcanzar a ver sus piernas y me daba tremendo agasajo) comencé a trabajar en sus situación y después de 15 minutos regreso para ofrecerme algo de beber y comenzamos a charlar dijo que era soltera, que nunca se había casado sin hijos, razón por la cual entendí tenia ese cuerpazo, me pregunto por mi, mi edad y gustos, se sorprendió cuando le dije 24 años, soltero, me pregunto extrañada que porque soltero, la razón es simple mucho trabajo, lo único que me inspiro fue que me dijo eres muy atractivo como para ser solterito, y además cualquier mujer estaría a gusto con un muchacho como yo; y así siguieron nuestros encuentros dominicales, hasta un día, que estando yo trabajando en la parte de atrás entro y sin decir nada paso al baño, no se si por la prisa o por el morbo de que la viera no cerro por completo la puerta, vi. a través del espejo como se bajaba su falda, y decidí que tal vez ese era el momento, en cuanto estaba por salir, se detuvo a lavar las manos fue cuando entre a preguntar tonterías, ella solo me miro por el espejo y pregunto -¿te gustan mas grandes que tu verdad?- me desarmo, pero ya lo había notado, comencé por abrazarla y restregar mi pene de 20 cms en su trasero, ella me dijo hay contador, no sea tan juguetón, eso me desconcertó un poco, pero al tiempo se volteo y me dijo primero lo primero, me beso calidamente al mismo tiempo que me decía –vaya hasta que se anima- eso me excito mucho y seguí besándole, conforme esto pasaba ella bajo su mano a mi erecto pene, lo cual fue la señal, abrazándola baje mi mano hasta su culo bello y aun firme me condujo de una manera muy sutil al escritorio en donde me pregunto si alguna vez había estado con una mujer mas grande, nunca lo había estado, siempre lo quise y tuve algunas oportunidades en el pasado pero nunca se consumaron, esta vez, ella llevaba las riendas, me sentó y se arrodillo para sacar mi herramienta de su estuche, la vio y dijo que bonita, muy bonita al mismo tiempo que la besaba y acariciaba, hasta que logre una erección enorme, en ese momento me vio sonrío y se la llevo a la boca, nadie lo había hecho así, algunas de mis novias lo habían hecho pero nunca con tanta experiencia, en cambio esta vez con magistral habilidad, sabia que hacer en donde besar, incluso cuando dar pequeños mordiscos, estaba que me sentía estallar en su boca y ella lo noto y me dijo –aun no, quiero que me des placer-, y siguió en su faena, después de un rato, se quito su blusa y descubrí esos bellos senos, wow, grandes redondos y firmes, era lo mejor que yo había visto en verdad hermosos, unos pequeños pezones rosados erectos, que me invitaban a besarles y así lo hice, se bajo poco a poco la falda y sus bragas, mientras acariciaba mi pene, ella se iba excitando poco a poco, hasta que me tomo las manos y me las llevo a sus sexo, al tocarlo estaba completamente mojado y ella decía házmelo hace tiempo que lo deseo hazlo y comencé a estimularla ella estaba casi incorporada y cuando finalmente lo hizo volteo mostrándome su culito, comencé a lamerlo, a comerlo, con cierta dulzura y morbo que a ella le fascinaba, y a mi mas, una y otra vez hice de sus sexo y su cola lo que quise después de un rato vino su primer orgasmo y se vacío en mi boca, dulce néctar, ella solo me decía que no parara que era el mejor sexo oral que había recibido, y en un momento de ironía y desconcentración de su parte dijo que cualquier mujer seria feliz con mi boca y lengua (cosa que después descubrí era verdad pero ya habrá mas historias), en ese momento poco a poco fue bajando hasta quedar sentada en mi pene, ella lo disfrutaba mucho yo de igual manera, cabalgaba de manera estupenda sabia que hacer para estimularme y al mismo tiempo estimularse, subía y bajaba con gran fuerza al tiempo que yo besaba y acariciaba sus hermosos pechos y ella comenzó a estimular su clítoris, decidí que era tiempo de que debía tomar el control y la gire dejándola recargada al escritorio y dejándole ir mi pene ella gemía y gemía con expresiones de placer, sentía como en esa posición podía penetrarle mas profundo y ella misma lo sintió igual, me dijo aun no termines y hazlo mas fuerte, yo seguí metiendo y sacando con fuerza hasta que no podía mas, ella lo noto y dijo – dámelo todo, quiero toda tu lechita caliente dámela toda- de un momento a otro termine ella casi al unísono, pero un poco retardado ya que se excito demasiado al sentir mi movimiento mas lento por la eminente eyaculacion. Finalmente me dijo, eres maravilloso haciendo esto, además de ser mi contador serás mi medicinita dominical, termino por acariciar mi pene que aun estaba palpitante y humedecido, le dio un beso se vistió entro al baño a lavarse para salir a darme un tremendo beso diciendo te espero cuando quieras.

Aun la veo, es mi cliente y cada que nos sentimos deseosos lo hacemos en la bodega.
Y solo puedo decir que me fascinan las maduritas.