En la playa con mi hermana

Caro, tiene una cinturita que cualquier modelo envidiaría, …unas nalgas bien paraditas y redondas que wow, una cara preciosísima, en fin un monumento de mujer.

Mi nombre es Roberto ahora tengo 25 años, soy de una ciudad al norte de México y ésta es mi historia de cuando tenía 21 años y mi hermana Carolina (Caro) tenía 19, aún vivimos con nuestra madre que tiene 46 años y ambas lucen unos cuerpazos que volverían loco a cualquier hombre, incluyéndome a mi, ya que acuden regularmente al gimnasio y se cuidan mucho…

Esta vez sólo les comentaré de Caro, tiene una cinturita que cualquier modelo envidiaría, es delgada pero no flaca, unos senos firmes y redondos, le calculo que son 34B, es alta mide 1.76 mts. Cabello castaño, unas nalgas bien paraditas y redondas que wow, una cara preciosísima, en fin un monumento de mujer; también tengo otra hermana mayor que yo por dos años pero no vive con nosotros y aparte tiene un carácter que no es compatible con el resto de la familia, se casó y se fue a vivir fuera de la ciudad, mi madre se embarazó de ella cuando tenía 19 o sea fue una madre muy joven que se casó con mi padre y a pesar de su juventud fueron muy felices hasta que mi papá murió en un terrible accidente automovilístico hace 5 años; pero no viene al caso hablar ni de eso ni de mi hermana mayor. Con quien sí tengo un vínculo muy especial es con Caro, nos llevamos de maravilla desde que una vez evité que un tipejo le hiciera daño, desde entonces me ve como un héroe y me adora y yo a ella. Trabajo en una línea aérea y por mi esfuerzo me gané un viaje con todos los gastos pagados a Cancún para dos personas durante un fin de semana; y como Caro en esos días había hecho mucho esfuerzo en la universidad, porque debo decirles que es muy estudiosa, opté por invitarla al viaje lo cual me agradeció muy bien en ese momento y me “agradecería mejor” durante el viaje.
El vuelo salió un viernes temprano, llegamos a Cancún y el clima era perfecto, llegamos al hotel a registrarnos, le jugamos una broma a la recepcionista diciéndole que éramos pareja de recién casados que íbamos a nuestra luna de miel, llegamos abrazados y casi nos besamos en la boca, nos dieron una habitación la cual tenía una cama tamaño king size, ella al principio como que no le agradó mucho pero luego ya no dijo nada, como era una bella mañana decidimos ir a la playa a tomar sol y uno que otro trago, no muchos porque los dos no bebemos demasiado, yo me puse mi traje de baño que era el clásico de tipo pantaloncillo corto, ella entró al baño y cuando salió me quedé con el ojo cuadrado y la boca abierta, ya que usaba un bikini el cual dejaba ver una preciosísima figura, tenía unas curvas que eran para marearse de la emoción, yo sabía que tenía un cuerpazo pero como nunca la había visto en bikini ni en ropa interior, me quedé perplejo; le dije que me iba a poner celoso porque iba a atraer todas las miradas y ella solo se rió. Estuvimos en la playa un rato, me pidió que le pusiera bloqueador y al tocar su hermoso cuerpo sentí que mi pene se ponía rígido, como pude trate que no se me notara, decidimos regresarnos a la habitación dispuestos a descansar un rato y salir a comer y por la noche iríamos a un antro a bailar; nos bañamos, nos acostamos en la cama, estuvimos platicando y planeando la parranda que realizaríamos y nos quedamos dormimos uno al lado del otro; total nos levantamos un rato después fuimos a comer y cuando ya era tiempo nos vestimos para irnos, yo me puse unos jeans y camisa floreada para andar a la moda de la playa, ella volvió a entrar al baño y salió luciendo una diminuta minifalda y un top ajustado a su cuerpo con unos zapatos de tacón que hacían que sus nalgas ya de por sí muy hermosas, le lucieran mucho mas, de nuevo me quedé con ojos saltones.
Llegamos al antro y de broma le dije que no me fuera a dejar solo cuando algún galán la sacara a bailar, se me quedó viendo muy seria y me contestó: yo no te voy a dejar solo, vine contigo y me iré contigo, a tu lado me siento protegida y querida y sólo contigo quiero estar, pues bailamos y nos la pasamos de lo mejor, regresamos al hotel y en la recámara le comenté a mi hermana que yo tengo la costumbre de dormir solo en interiores y para mi sorpresa ella me comentó lo mismo; me paré en la terraza del cuarto observando el paisaje nocturno del mar de Cancún que era verdaderamente hermoso y pensando en mi hermana que era una reina de belleza, ella se acercó a mi y me abrazo también observando el panorama, nos quedamos así un rato hasta que ella me dijo ¿te puedo hacer una pregunta? Claro y de pronto soltó: ¿es cierto que a los hombres le da mucho placer cuando una mujer les hace sexo oral? Me quedé helado con la pregunta y le respondí que quién le había dicho eso, me respondió que unas compañeras de la universidad estaban comentando sus aventuras amorosas y que ella solo escuchaba porque no tenía nada que contar, le dije que sí, que era muy rico cuando una mujer ponía el pene en su boca, luego ella me dijo que quería tener que contarles a sus amigas alguna aventura aunque no pudiera decir con quien la tuvo, le dije que que tenía en mente y de pronto ella acarició mi verga por encima del pantalón, eso me sorprendió pero a la vez me calentó demasiado y me dijo que quería probar mi pene, en ese momento mi verga cobró rápidamente vida, empezó a erguirse y se me notaba a través del pantalón, le pregunté que si estaba segura porque desde que llegamos al hotel he tenido ganas de hacerle el amor, me dijo que sí, que quería que la hiciera mi mujer, nos besamos, nuestro primer beso fue tierno que pronto se convirtieron en unos besos de mucha pasión y lujuria; ella me quitó la camisa y me fue bajando el pantalón por lo que me quedé en unos boxers que me quedaban ajustados al cuerpo, yo le quité el top y la desabroché la falda quedándose en un brassiere que apenas el alcanzaba a cubrir los pezones de esos impresionantes senos y con una tanguita de hilo dental que dejaba ver ese grandioso trasero, mi verga palpitaba y se movía dentro del boxer ella lo notó y metió su mano en mi boxer sacando la verga que estaba totalmente erecta, seguíamos besándonos y gozando de nuestros cuerpos yo metí mi mano en su tanga sintiendo la humedad de su vagina, ella se estremeció al sentir una mano por primera vez en su vagina, le acariciaba sus hermosos pechos y le baje el brassiere mamándole unos pezones que sabían delicioso, me fui bajando mas hasta quedar de rodillas frente a ella, le bajaba la tanga a la vez que le besaba su vientre, de pronto me quede frente a un hermoso triángulo jamás explorado por persona alguna y le empecé a dar una mamada en su panocha, ella temblaba de pasión, yo sentía como se mezclaba mi saliva con sus jugos que emanaban de su rica raja, me levanté y la lleve a la cama ahí le seguí dando lengüita separándole sus piernas, ella gemía de placer y decía que no parara, así lo hice y logré que tuviera su primer orgasmo, ella gritaba y se estremecía, fui subiendo por su cuerpo besándolo y explorándolo, le besé el cuello y nuestras bocas se volvieron a encontrar, yo me quite de encima de ella me acosté a su lado, ella se levantó, me quitó el boxer tomó mi pene con su mano y fue acercando su boca, primero saco su lengua y le dio unas lamidas como si fuera una paleta, luego fue metiéndose poco a poco la verga en su boca, y a pesar de que se notaba un poco la inexperiencia de ella, yo me sentía con un enorme placer al sentir que mi propia hermana me estuviera dando unas mamadas en mi verga, me sentía en las nubes al disfrutar de la boca de Caro, poco a poco fue haciéndolo mejor al grado de que se metía la verga en la boca todo lo que podía, casi lograba que me viniera. Le pedí que se levantara porque tenía enormes ganas de darle un tremendo cogidón, de insertarle mi verga en su panochita virgen, probamos la posición del misionero y le fui metiendo la verga poco a poco hasta que quedo completamente dentro de ella, que soltó un pequeño grito de placer, me encantó desvirgar a mi hermana, se la metía y sacaba, ella clavaba sus uñas en mi espalda, le levanté las piernas poniéndomelas en los hombros y así la embestí unos minutos, cambiamos a la posición de perrito, ahí se la metí de una sola vez provocando que ella lanzara un grito mas fuerte, así me la estaba cogiendo, ella apretaba las sábanas con las manos, estábamos disfrutando mucho esa relación prohibida, probamos varias posiciones, ella gritaba que estaba teniendo otro orgasmo hasta que ya no pude mas y le pedí que me la volviera a mamar y en eso estaba cuando le solté toda mi leche dentro de su boca, se la llené hasta que se le salía por los lados, se tragó una parte y la otra la escupió en sus senos yo con mi mano se los embarré por todo su pecho y nos volvimos a besar, nos quedamos abrazados y nos dormimos.
El resto del viaje lo disfrutamos como pareja y desde esa vez a la fecha nos hemos convertidos en amantes. Ojala les haya gustado esta historia y perdonen si me extendí, pero tenía la necesidad de contárselas a ustedes como detalles. También quiero contarles mi historia con mi madre pero eso será en otra ocasión.