| VALIO LA PENA LA ESPERA |
Relato por Anonima |
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| viernes, 13 julio 2007 | ||||
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Fue hace como 5 años, que estaba en una sala de chat de adultos que conocí a German, un chico de 25 años que radicaba en puebla. Estabamos a 5 horas de distancia y me pareció que no había probabilidades de conocernos. Soy casada así que no buscaba una relación real, solo divertirme en línea con concersaciones ardientes. Durante 3 meses chateamos sin mayor trascendencia, pero la confianza que logramos uno en el otro hizo que nuestras conversaciones fueran cada vez más cachondas, nos haciamos el amor en línea todos los fines de semana, mansturbándonos frente a la computadora. Yo no podíamos seguir así, nos deseabamos cada vez más y sin importarnos nuestras respectivas relaciones concertamos una cita. No queriamos corer riesgos, así que ambos viajamos a una ciudad intermedia entre nosotros. No nos conociamos ni en foto, así que el encuentro me acrecentaba la incertidumbre d elo que pasaría. A pesar de solo pensar en encontrarme en los brazos de Germán, no sabía como reaccionariamos al conocernos. Yo me preparé para la ocación con un coordinado rojo que dejaba poco a la imaginacón, aunque mi ropa exterior la escogí bastante recatada, unos jeans y blusa roja, y me fui conduciendo hasta el sitio acordado para el encuentro. Cuando nos vimos la primera vez, fue un pooc decepcionante. El hombre del chat no era nada agraciado en cuestión de su rostro, pero tenía un cuerpo digno del jugador de fut bol americano que era, así que no todo estaba perdido. Nos dimos un beso en la mejilla y salimos a caminar por la ciudad. Tomamos un café, entramos a un museo (ahora que lo recuerdo no entiendo para que), supongo que por los nervios, y Germán, aunque se veía entusiasmado no daba señas de aquel hombre apasionado que me hacía vibrar en la distancia. Por fin después de tres horas se atrevió a besarme y fue maravilloso, como revivir las oleadas de placer que me daba cada fin de semana. Exploré su boca, sentí su lengua ansiosa entrar en la mia mientras nos fundimos en un largo abrazo que se fue intensificando, no podiamos separanos, nuestros cuerpos se unian cada vez más buscando un contacto más íntimo, deseando desnudarnos ahí mismo para realizar las fantasias por tanto tiempo contenidas, pero, estabamos en pleno centro d ela ciudad, ante la mirada de decenas de personas, y aunque me dolía separme de él, teniamos que irnos a un lugar más comodo. Cuando separamos nuetsros labios Germán, mirandome a los ojos con fuego, me dijo: en tus manos esta, vamos a un hotel???? No quise responder, volví a apoderarme de sus labios y roce el gran bulto formado en su entrepierna con mi pubis, esperando que él supiera mi respuesta. Nos fuimos volando al hotel y en cuanto estuvimos solos volvimos a fundirnos en un beso aún más desesperado, nuestros cuerpos no podían estar vestidos por más tiempo así que nos desnudados uno a otro ansiosamente. Germán me observó de pies a cabeza con mi lencería roja y se abalanzó hacia mis pechos liberandolos del brassier y chupandolos con gran ansiedad hizo que mis pezones casi explotaran de placer, recuerdo que yo me arqueaba ante los chupetones tan furiosos que me propinaba. Me tiro en la cama y siguió divirtiéndose con mis pechos, luego fue bajando su lengua lentamente por mi abdomen, yo gemía y le ofrecía mi pubis hermosamente depilado, con la ilusión de que lo comiera como tantas veces había prometido. Y llegó el momento, primero pasó su lengua por encima de mis panties, luego las arrancó con pasión y abriendome los labios con sus dedos rozó suavemente mi clítoris con su lengua, y unos instantes después exploté de placer en un orgasmo eternooooooooo, al sentirlo, él llevó su lengua a mi vagina y lamió todos los jugos secretados como respuesta a su delicosa mamada. Se incorporó y se recostó sobre mí pretendiendo penetrarme, pero yo no podía permitirlo. Lo acosté bruscamente y le devolví el favor. Me apoderé rapidamente de sus testículos, los saborié, los gocé, uno a uno sin prisas, mientras German chillaba y me pedía MAMALO YA, MAMALO YA. Quería hacerlo sufrir, pero esa verguita, paradita, tan cerca no me lo permitió, rapidamente pasé mi lengua por su longitud y me apoderé de su cabeza y en suaves movimientos de vaiven lo fui metiendo a mi boca hasta que lo abarcaba completamente, German me agarró de la cabeza, para noi dejame escapar de su verga pero eso no era necesario, yo no pensaba irme a ninguna parte hasta saborear esa leche que había tenido en mi imaginación durante meses. Lo chupe y chupe asemejando los movientos de mi vagina, apretando suavemente la cabeza en cada embestida hasta que sentí que Germán se puso rígido y dejó escapar un gemido gutural como preambulo a la deliciosa leche que llegó a mi garganta, la chupé toda y disminuí el ritmo para hacerlo gozar, sin sacar su verga de mi boca. estaba arruinado, cansado, la pijita muerta, sin respuesta a pesar de mi lengua que no paraba de masajearlo. Por un momento dude si había hecho lo correcto. Pensé que el juego habia terminado y que no iba a logrra tener a German dentro de mi. Él me jaló, me recostó sobre su pecho y me besó un largo rato, exitándome más de lo que ya estaba, me acarició con más calma, recorrió sus manos suavemente por mi cuerpo haciéndome temblar del deseo de tenerlo dentro. Con gran habilidad me colocó sobre él con las piernas abiertas y sin darme cuenta m ensartí en su pija que ya estaba dleiciosamente erguida esperando introducirse en mi gruta. Fue lo más cercano al cielo, ese primer roce hasta el fondo, sin esperàrmelo me hizo gritar, y automáticamente mi cuerpo comenzó a cabalgar a un ritmo tranquilo, mientras German se apoderó de mis pechos y ensalivándose los dedos rozó mis pezones, los pellizcó, y no dejó de tocarlos mientras yo me encargaba delk trabajo pesado, pero,como buen caballero, al notar que el aire me faltaba de tanto brincar en esa verga, me abrazó fuertemente y en un solo giro quedo encima mio, besándome los labios, metiendome su lengua nuevamente con fuerza y comenzó a empalame bien fuerte, subió mis piernas en sus hombros y llevó su verga bien hondo, su respiración estaba al maximo, sudaba, hacía muecas deliciosas de placer, me decía repetidamente, NO SABES COMO DESEABA ESTO, SOÑABA CON METERTELA, NO TE IMAGINABA TAN DELICOSA, sus palabras me exitaban aún más, me acomodé a su ritmo y unos minutos después bajo esa delicosa imagen tuve mi segundo orgasmo. Al sentirlo German aceleró el ritmo y se vino dentro de mi en pequeñas convulsiones y gemidos que mostraban su placer. Se tumbo al lado mio, besándome, acariciandome, y dándome las gracias (como si debiera después del placer que me dio) Así nos quedamos dormidos y al despertar aún seguíamos con ganas, pero eso se los cuento en otra ocasión.
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