Lo intuía
Valoración del Relato: / 0
PeorMejor 

Relato por Anonimo

  
sábado, 30 junio 2007
Intuía que esto que les voy a contar iba a suceder, fue hace muchos años.

Llegó el sábado y teníamos un casamiento de una prima de mí mujer. Ella quedó para ir más temprano junto con su madre a hechar una mano en los últimos preparativos. Yo estaba en el club con unos amigos jugando a la pelota.
De regreso a casa mí coche no arrancó. Lo dejamos en el club y me arrimaron hasta casa.
Ellas ya se habían ido para cuando llegué.Eran las 19 hs. la llamé a la casa de la prima y le conté lo sucedido. Me dijo que ella no podría venir pero si S. y que me fuera con él.
Me pareció bien y colgué. Saqué la ropa que me iba a poner y la dejé sobre la cama, excepto la camisa que eso es lo que más se arruga. La dejé en el ropero colgada.
Agarré la toalla y me fuí al baño a darme la ducha reglamentaria, antes de ir a una reunión.
Entré en la ducha, hacía mucho calor, comencé a bañarme y me dije, - viene y estoy solo, veremos que pasa.
Yo intuía que una persona que tenía 66 años y soltera, hmmmm pues eso que pensé que le iba la marcha con otros hombres.
Me preparé para enfrentar la cosa, lo primero que hice fue correr todas las cortinas y dejar la casa en penumbras. Me afeité y no venía. Seguí esperando cigarrillo tras cigarrillo.
Estaba con una bata, me la quité y me quedé con un slip rojo que me ayuda a marcar el buen paquete que tengo.(ojo dicho por mujeres)
En mí adolecencia había tenido alguna que otra relación con hombres. Se llegaba muy rápido a ellos y a las mujeres había que prometerles matrimonio para tocarles una teta.
Me quedé sentado en la cocina fumando.
Sonó el timbre ... era él, venía con su traje y muy bien arreglado como de costumbre.
Yo fuí corriendo al dormitorio y encendí la luz del velador del lado de mí mujer.
Abrí la puerta y lo saludé, comencé a caminar y le dije - esperá un poco que todavía me falta lavarme los dientes. Fuí caminando delante de él. No me volví pero intuía lo que estaba haciendo.
Me esperó en la puerta de la habitación seguramente sabía que pasaría por allí para vestirme.
Cuando me vió de frente ya no me miraba a mí, sino a mí bulto. Realmente fue descarado. Yo me dirigí al ropero y él me acompañaba mirando el bulto.
Le dije - ¿te gusta lo que estás mirando?
Asintió con la cabeza pero sin levantarla.
- ¿quieres tocarlo? - nuevamente asintió con la cabeza.
le dije - aquí en la habitación no, vamos al comedor en el sofá estaremos bien.
Cuando llegamos al sofá nos detuvimos unos instantes y le agarré la mano y me la llevé al bulto. No dijo nada y comenzó a abrazarme y yo a él. Eso hizo que se disparara, inmediatamente me besó en los labios cosa que retribuí con mí lengua. Comencé a quitarle el saco y luego los pantalones mientras él se quitaba la camisa y la corbata. Le bajé un poco los calzoncillos y ví su pija, no era muy grande, pensé que aun estaba flácida, que le faltaba calentura. Me la puse en la boca, pero me quitó haciendo para atrás.
Me dijo: que lo que estaba sucediendo lo había estado soñando mucho tiempo y que la calentura que tenía era lo que no le dejaba tener una buena erección.
Subí y comenzamos a besarnos y acariciarnos nuevamente. Los dos estábamos a mil. Yo nunca había besado a un hombre en la boca. Eso parece que también tuvo su morbo. Comenzó a llevarme al sofá, cosa que yo también deseaba y me dijo - acostate boca arriba y dejame hacer a mí.
Sin decir esta boca es mïa hice lo que me dijo. Puso un almohadón en el suelo y se agachó y comenzó a decir - lo mucho que le gustaba y lo bien que estaba y cuando vio mí pija - ví en su rostro un rasgo como de miedo y a la vez de satisfacción. -
- que pedazo de pija que cargas, mí Dios que cosa más hermosa y que gorda. - De ahí en más lo único que repetía cuando se la metía en su boca era - que pedazo de pija, que pedazo que cargas flaco .
Yo reía para mís adentros y gozaba con lo que me estaba haciendo. Luego le dije que parara que me iba acabar en su boca. Me tiró de los guevos con firmeza pero con suavidad. Y se entretuvo en seguirme besando la entre pierna y los guevos. Cosa que hizo en mí un efecto de placer indescriptible, pues yo sabía que estaba ahí, pero yo me sentía en el cielo.
Me tuvo así por espacio de varios minutos y me dijo - te voy a tragar y ya no paro -
Comenzó nuevamente a meterla en su boca con entradas profundas, hacía arcadas, esperaba dos segundos y volvía al ataque y así repetidas veces yo estaba como loco, pero me preocupaba que no me fuera a vomitar encima. Estaba yo pensando en eso cuando de pronto sentí algo más caliente en el glande de mí pija que hizo que le acabara con varias descargas.
Él estaba colorado he hinchado por el esfuerzo pero no se salía de ahí, hasta que estubo seguro de que no me quedaba por el momento ni una gota más que darle.
- que pedazo de pija que tenés - me dijo sin antes dejar de aclarar su garganta.
Lo invité a tomar algo a la nevera, él lo necesitaba y yo también. Con el jadeo tenía la boca reseca.
Nos sentamos en la cocina y estuvimos riendo y haciendo bromas.
Todavía era temprano, eran las 8 de la tarde y le dije - todavía es temprano para irnos no?
Contestó que sí y que si se nos hacía más tarde siempre estaba la excusa de haber pinchado. -jajajaja, nunca mejor dicho -
Reímos otro rato y fuimos a la sala nuevamente. Me pidió vaselina o crema. Traje crema y me dijo - poneme en el ojete y juguetea un ratito con mí culo -
Se montó al revés en el sillón, con el culo en pompa y su pecho en el respaldo. Cuando lo ví en esa posición, comencé a tener una erección y me dijo, - trae una toalla y ponela debajo de mí.
Pensé que tenía razón por lo de la toalla, cosa que hice bastante a prisa.
Cuando regresé el continuaba en esa posición y comencé a colocarle la crema tal cual me lo había pedido. Comencé a introducir un dedo y masajearle la zona de la prostata. y es se moría de placer, luego fueron dos dedos y me pidió que lo dilatara lo que más pudiera,
Luego de introducir tres de mis largos dedos, se levantó y no dejábamos de besarnos y de acariciarnos y me dijo que yo no me pusiera crema, que él lo haría.
Me sentó sobre la toalla y comenzó a chuparla igual que antes, pero, cuando vió que ya estaba al palo. Volvió a levantarme y antes de ponerse nuevamente me la untó con crema, desde el glande hasta los guevos.
Él también se puso en su pija y volvió a su inicial posición. Me dijo - por favor no me la metas de golpe, hazlo con delicadeza a golpecitos pero con firmeza.
- No te preocupes, nunca te haría daño, si te duele mucho me lo dices.
Se hizo un poco para adelante y me indicó que me arrimara.
Con su cabeza aguantaba el peso de su cuerpo y con sus manos se abrió el culo. Su ojete quedó al descubierto y le arrimé la punta de la pija y comenzamos el meneo, de a golpecitos como él la quería meter le dolía bastante. Entonces le dije que me dejara a mí y que él fuera quién reculara. Así hicimos, me agaché un poco y entró lo que yo llamo el pico del loro. El resto aunque respingaba cuando reculaba se lo fue metiendo mientras repetía una y otra vez - que pedazo de pija flaco, es hermosa, que felíz que me haces y entre medio los jadeos.
Estaba a punto de acabar nuevamente, pero como estaba de frente a la ventana que da a la calle, comencé a mirar los arboles, las casas, marcas de coche y así pude retener una acabada que no hubiera estado bien en ese momento, él estaba disfrutando como nadie ese momento. Creo que fue cuando sintió mís guevos en sus nalgas que paró y me dijo - flaquito, quiero que me la metas ahora cuando te lo diga y la saques como si estuvieses galopando a la mejor mujer que hayas tenido ganas de culiarla y cuando te parezca dame unos chirlos en el culo que me gusta, pero no muy fuerte.
De ahí en más comencé a moverme pero no sabía al principio lo que me estaba pidiendo, hasta que con sus gemidos y esos así, así, sacála más metela, metela, sacala, metela, eso es así, fuerte flaco, fuerte eso, hasta el final, hay que pija rica que tenés, que gorda, ay que pija que tenés.
Yo también sentía como le entraba y le sacaba mí pija y veía su ojete rosado bastante abierto, lo que me inducía a darle cachetadas en las nalgas. Juro que me volví loco o más loco que él y le acabé largando un largo gemido a lo que él se revolvía haciendo más intenso mí placer.
Me quedé quieto con mí pija palpitando dentro de su culo y me dijo - por favor no te salgas, ahora ponete un poco de crema en los dedos y haceme un anillito.
Juro que no sabía lo que era eso, él acompañó mí mano hasta su pija que aun continuaba flácida, me hizo que se descubriera su cabeza y me dijo que pasara en forma de anillo por su cabeza mis dedos. Lo intenté varias veces hasta que le agarré los tiempos y él gemía como un loco. Se lo estaba pasando en grande, me acordé que estaba la toalla, que resguardaba al sofá de cualquier cosa (que no la hubo, porque cuando la saqué la tenía igual que la había metido, superlimpia) y acabó hechando sus leches que cayeron sobre la toalla.
Me retiró muy suavemente mientras apretaba a intervalos su culo, a lo que yo respondía con contracciones de mí culo y eso hace que se mueva la pija, fue hermoso sentír como salía y sentir como él gozaba de ese momento tanto o más que yo. Nos besamos larga y apasionadamente y me dijo - muchas gracias por esta tarde, ha sido maravilloso. Espero que para vos también lo haya sido.
No dije nada, simplemante lo besé y lo abracé.
Nos bañamos nos vestimos y cuando llegamos a la iglesia la ceremonia acababa de comenzar.
Cuando salimos de la iglesia le dije - mañana nos vemos ¿no?
Y me dijo - vos estás loco, mañana no me levanto en todo el día, yo te llamaré.
Fue fantástica esa relación que mantuvimos por espacio de varios años. Maravillosos diría yo.

Comentario[s]

Escribe tu comentario
Nombre:Invitado
Título:
BBCode:Web AddressEmail AddressBold TextItalic TextUnderlined TextQuoteCodeOpen ListList ItemClose List
Comentario:



Escribe el texto que ves en la imagen

Powered by AkoComment 2.0!

< Relato Erotico Anterior   Siguiente Relato Erotico >
© 2008 Internet Media Marketing Networks
Relatos Eroticos | Conocer Gente
Ayudanos a Luchar contra la pornografia Infantil Denunciala!