| El compañero de trabajo de mi esposa |
Relato por jlgomezh@hotmail.com |
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| sábado, 16 junio 2007 | |||
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El compañero de trabajo de mi esposa. Mi nombre es Daniel y desde hace 8 años Rocío y yo estamos casados, tenemos 2 hijos, una niña y un niño de 4 y 3 respectivamente y son unos niños muy hermosos y sanos. Dado el sistema de vida actual los dos trabajamos de lunes a viernes, nos levantamos muy temprano para iniciar nuestras labores; a mi me corresponde llevar a los niños a la escuela por la mañana y mi esposa se encarga de pasar por ellos al medio día y por la noche acabamos rendidos con tanto ajetreo; afortunadamente en la ciudad en donde residimos, Aguascalientes, no está tan poblada como sucede en otras capitales de estado, así que no se tarda mucho en recorrer las distancias entre un lugar y otro; la naturaleza ha sido muy benigna con nosotros y solo hace frío y un aire heladísimo en los primeros meses del año debido a que estamos situados en un extenso valle sin montañas cercanas que lo protejan, en el varano hace algo de calor y llueve mucho, en ocasiones no para en tres o cuatro días, no muy fuerte pero es una verdadera lata, pero bueno, ya estamos acostumbrados; en el resto del año el clima es muy agradable y tranquilo. Lo único malo es que nosotros, los habitantes, somos demasiado cerrados socialmente y es muy difícil que aceptemos convivir con las gentes de fuera que por cualquier razón de llegan para integrarse a nuestra comunidad Aguascalentense. Mi esposa trabaja en una empresa de la iniciativa privada de relativa importancia a nivel nacional como ejecutiva de primera línea y yo lo hago en una dependencia del gobierno estatal a muy buen nivel; mi mujer es originaria de aquí y yo nací en los altos de Jalisco, para ser preciso en Tepatitlán, pero desde muy niño mi familia se estableció en esta ciudad y aquí crecí, estudié y me desarrollé como persona y como profesionista; ella y yo nos conocimos en nuestra época de estudiantes en la universidad y desde el principio iniciamos una bonita relación como amigos y despues, con el tiempo, eso se fue trasformando en algo muy serio y definitivo que nos llevó al matrimonio; en lo que se refiere a nuestra forma de pensar, mi esposa es muy tradicionalista y bastante apegada a la religión como buena hidrocálida, yo en cambio soy de mente muy abierta, creo no tener fobias y tabúes de tipo sexual y me encanta conocer cosas y lugares nuevos; generalmente nos llevamos bastante bien y por ello tenemos pocos problemas, casi en lo único en que estamos algo contrapunteados es en lo relativo al sexo, pues ella por su manera de pensar y por su educación rechaza muchas cosas que a mí me encantaría hacer; pero vayamos al punto. Rocío tiene un compañero de trabajo llamado Mario y ellos tienen mucha relación entre sí pues ella maneja el aspecto administrativo y él los dineros de la empresa; el tipo me cae muy bien, es más o menos de mi edad y debido a que permanece soltero nos reunimos con él con relativa frecuencia y es más o menos común que salgamos a cenar, a bailar o al cine los tres; aunque por ahí corre el rumor que nuestro amigo acostumbra desaparecerse algunos de los fines de semana para tener todo tipo de relaciones inconfesables y mal vistas referentes al sexo en otras ciudades, cosas que no puede hacer aquí porque la gente vive a expensas del qué dirán, conforme se ha establecido en nuestra cerrada y pueblerina colectividad; Rocío nunca ha creído en esos rumores y debe de tener sus razones para hacerlo así; por mi parte pienso que cada quien es libre de hacer lo que le venga en su reverenda gana, siempre y cuando no se afecte de alguna manera a una tercera persona; nunca juzgo los actos de nadie porque no me gustaría que juzgaran los míos. Una noche de viernes Mario vino a cenar a casa, entre paréntesis, debo de decir que mi mujer cocina fabuloso y a mí me encanta ayudarle con las ensaladas, lo que hace las delicias de nuestros invitados las pocas veces que los tenemos; estuvimos departiendo agradablemente y también debo confesarlo, bebiendo en demasía pero sin llegar a nada grave y mucho menos escandaloso; ya desde la una de la mañana nuestro amigo quería retirarse pero no podía hacerlo porque estaba lloviendo torrencialmente y también porque su auto estaba en el taller donde lo reparaban de una descompostura bastante seria. En vista de que no amainaba la lluvia y viendo la cara de sueño de mi mujer, me ofrecí a llevarlo a su casa en mi auto a lo que aceptó de inmediato e hizo a Rocío mandarme una mirada de agradecimiento, él se despidió galantemente y salimos; no sé si alguno de ustedes sabe que en la región en donde vivimos no llueve muy compacto así que las alcantarillas no están pensadas ni preparadas para una tormenta copiosa, así que en el camino no tardamos en caer en uno de los grandes charcos que se habían formado y mi auto quedó inutilizado debido a que le llegó el agua a la parte alta del motor y no pudimos avanzar más, afortunadamente ya estábamos muy cerca de la casa de Mario, así que decidimos continuar a pié pues él no traía celular y yo por la flojera de subir por el mío, lo dejé en casa, sin pensar que se me pudiera ofrecer al tener una emergencia. Llegamos a casa de Mario prácticamente empapados y a pesar de ello llamé a Roció para avisarle de lo ocurrido y le pedí que enviara a una grúa para que recogieran mi auto y lo llevaran a revisar; mi amigo me ofreció que me diera un baño para que no me fuera a resfriar, me dijo que él me facilitaría ropa seca para que me cambiara antes de que regresara a casa; por supuesto que acepté, pero antes nos tomamos unas copas de tequila para que se nos quitara el frío y entonara nuestro cuerpo; bebimos más de una y él me llevó al baño de la recámara de visitas y me dio una bata de baño para que me cubriera al salir de la regadera; comentó que mientras yo me bañaba, él lo haría también en el baño de su recámara, estuve de acuerdo y me bañé bien rico, con agua bien caliente y al final solo dejé la fría hasta que pude aguantarla, era mi costumbre ducharme así y lo disfrutaba mucho, me sequé muy bien, me puse la bata y regresé a la sala; todavía se escuchaban los truenos y el ruido que hacía la lluvia al caer, así que no tenía caso que me preocupara pues obviamente no podría regresar pronto a casa, por un lado por la lluvia y por el otro porque seguramente no habría taxis a esa hora para que me llevaran, además no tenía nada de sueño, la charla de Mario es muy agradable y cuando regresé a la sala ya estaba él ahí y al verme se levantó, sirvió otras copas y aprovechó para poner algo de música; nos sentamos e iniciamos una charla sin temas específicos y solo con el objeto de pasar agradablemente el rato; ya sin la presión de que estuviera mi mujer presente y como es muy común entre dos hombres solos acabamos tocando el tema del sexo y él ya en confianza me hizo comentarios muy personales de algunas de las experiencias que había tenido fuera de la ciudad, lo que me confirmó que era cierto lo que se hablaba de él y también que yo me empecé a calentar con lo que me estaba relatando, pues eran historias sumamente sensuales y eróticas totalmente fuera de lo común; pero mientras eso pasaba estuvimos dándole duro a los tragos; de pronto, sin saber como y sin quererlo, o tal vez propiciándolo los dos, nos fuimos acercando uno al otro hasta que Mario apoyó una mano sobre mi pierna; yo me sentí confundido, pero no me desagradó de ninguna manera la sensación que me provocó su acción y tampoco su actitud, solo lo miré y quedé en espera de su siguiente movimiento; él no necesitó mirar mucho para darse cuenta de que mi verga estaba ya bien parada o tal vez ya lo había notado desde antes, pues debajo de la bata que me había prestado no traía absolutamente nada y el bulto era notorio, sin decir nada me desanudó el cinturón y la hizo a un lado; aquí es conveniente que explique que mi cuerpo está totalmente depilado, es una costumbre que tengo desde mis tiempos de estudiante, pues en aquella época le di vuelo a la hilacha con las chicas y me di cuenta que es mucho mejor estar así, ya que el tener la piel sin nada de vello permite más accesibilidad a las sensaciones que llegan a ella, pues las terminales nerviosas que se tienen reciben los estímulos de una manera más directa y espontánea y se hacen mucho más intensas, eso produce una verdadera delicia y si les es posible les aconsejo que hagan lo mismo; Mario miró mi cuerpo detenidamente de arriba abajo y su única reacción aparente fue morderse un poco los labios, se hincó frente a mí y también desabrochó su bata, me agarró la varga con mucho cuidado, como temiendo lastimarme y me pidió que me moviera un poco para poderme ver bien los huevos, me eché para atrás recargándome totalmente en el respaldo del sillón y recorrí mis nalgas un poco hacia el frente, eso fue suficiente para que tuviera acceso directo a todo mi pubis; me agarró los huevos suavemente con una mano y con la otra empezó a jalarme el palo lentamente, yo me limité a cerrar los ojos y a disfrutar de esos instantes y de lo que veía iba a llegar rápidamente; escuché que me decía: “Te voy a apostar lo que quieras a que te la chupo mucho mejor que Rocío”, inmediatamente sentí como mi verga entraba en su boca y rápidamente me di cuenta que era cierto, me la estaba mamando mejor que mi mujer, lo único que yo hice fue marcarle el ritmo que me agradaba y él siguió solito de una manera deliciosa, realmente extraordinaria, estaba a punto de vaciarme cuando se la sacó, abrí los ojos y él me estaba mirando con mucha ternura, me tomó de la mano y me levantó; me llevó al extremo del sillón, se levantó la bata hasta la cintura y se agachó encima del descansa brazos poniendo su estómago sobre él y me mostró su culito en todo su esplendor, abriéndose las nalgas me dijo: “amiguito, por lo que más quieras, ya dame tu verga, me estoy quemado por sentirla bien adentro de mí” me di unos jaloncitos para que se me parara más, le abrí las nalguitas y se la dejé ir hasta el fondo; me dio un poco de trabajo que le entrara toda pues no la tengo muy larga, pero sí un poco gruesa, es de esas a las que llaman de cabeza de hongo, con la calabaza ancha y el tronco más delgado; de él solo escuchaba quejidos por el dolor que le estaba provocando pero a la vez gemidos de satisfacción; tenía el agujero tan apretadito y se movía tan rico que no tardé mucho en vaciarme y cuando sintió que me estaba viniendo se alocó con sus movimientos, se movió rapidísimo y muy fuerte y me exprimió toda la leche; no lo dejé que se la sacara hasta que se le salió solita porque ya estaba dormida; yo estaba sudando y él también, así que preparó un par de tragos pero ahora con hielo y refresco, nos volvimos a sentar sin decir palabra y él se acostó sobre mis piernas, seguíamos con las batas sueltas y abiertas y rápidamente me volvió a acariciar el palo y a darle besitos hasta que se me paró otra vez, se la metió a la boca de nuevo y ahora si, la estuvo mamando hasta que me hizo vaciar otra vez, mientras, yo me agachaba un poco y le besaba un brazo y le acariciaba el cuello, la cabeza y los pezones y ocasionalmente la daba fuertes nalgadas; cuando acabé se sentó a mi lado y pasó su brazo sobre mis hombros y me besó en la boca; fue otra cosa que tampoco me molestó, pero no reaccioné y lo dejé hacer; me abrió los labios con su lengua y la metió en mi boca, ahora si me excitó y correspondí a sus caricias, aun abrazados y besándonos me llevó la mano hacia su verga; no sentí asco ni nada parecido, solo me limité a moverla como él lo había hecho con la mía y al notar lo excitado que se estaba poniendo decidí retribuirle la mamada; me la metí a la boca, no tenía experiencia alguna pero traté de hacerlo lo mejor posible; hice un mete y saca con ella que a mí me pareció fabuloso y creo que también a él, pues podía escuchar sus sonoros gemidos; hizo que me detuviera, me volvió a besar y en voz muy baja me dijo muy cerca de mi oído: “amiguito, me dejas que te lo meta?? prometo no hacerte daño” lo pensé un poco y preferí decirle la verdad, así que le comenté que nadie me lo había metido antes y que no sabía si me iba a gustar sentir por primera vez una verga adentro de mí, él me dijo también con honestidad que iba a hacer hasta lo imposible para que me gustara, si se lo permitía; así que acepté pero hice que jurara que lo haría con mucho cuidado y si le decía que me lo sacara por cualquier causa lo haría inmediatamente y sin condición alguna; rápidamente estuvo de acuerdo y me sugirió que nos pasáramos mejor a su habitación para que todo saliera mucho mejor; así, encuerados, pues las batas quedaron en el sillón, nos fuimos para allá y él solo se llevó la botella y las copas para seguir tomando; tenía una gran cama y una de las paredes y parte del techo estaban completamente cubiertos de espejos, así que se podía apreciar perfectamente todo lo que pasaba ahí desde todos los ángulos; todo el mobiliario era en negro, las paredes estaban pintadas de blanco y las cortinas eran rojas, me pereció una combinación espectacular y muy sugestiva, abrió una puerta que resultó ser el baño y salió trayendo un frasco, hizo que me acostara y él también lo hizo a mi lado, inició acariciando toda mi piel solo con las puntas de los dedos y fue una sensación tan deliciosa que los pelitos de la nuca se me erizaron en forma espeluznante y el pellejo se me enchinó del todo, sentí una sensación muy agradable desde la cuello hasta los huevos, mientras me besaba y lamía un poco mis orejas; fue un cúmulo de estremecimientos muy agradables los que sentí; despues me lamió todo el cuerpo estando yo acostado boca arriba, se detuvo sobre mi estómago y estuvo jugando con su lengua en mi ombligo y en mis huevos, hasta que me agarró la verga y estuvo apretándola y jalándola hasta que tomó un buen tamaño, agarré la de él y estuvimos haciéndonos una chaqueta deliciosa; yo sabía que todo iba enfocado a calentarme y a ponerme listo para meterme la verga, pero a pesar de todo no me opuse, al contrario, traté de relajarme la más posible y de gozar al máximo; de pronto sentía una gran curiosidad por experimentar esa nueva modalidad de convertirme en bisexual y disfrutar de mi sensualidad de la mejor manera posible y de darse las cosas como esperaba ya me encargaría de convencer a mi mujer para que se me uniera en esa nueva experiencia que estaba seguro que iniciaría casi de inmediato, eso iba a ser sumamente difícil pero lo iba a lograr; ahora hizo que me pusiera de pié, él se sentó en el borde de la cama y por enésima vez en la noche se metió mi verga en la boca, la succionó de una manera deliciosa y empezó a acariciarme las nalgas, abriéndolas con cierta brusquedad y acariciándome entre ellas, empezó a ensalivarme mucho el palo y su mano rodeo mi tronco por varios minutos y ya que tuvo los dedos bien impregnados de saliva los llevó a mi agujerito y lo acarició, poco a poco fue metiendo la punta del dedo y eso me provocó un espasmo delicioso; yo no sabía que hacer con mis manos; le marcaba el ritmo de su mamada, le apretaba los pezones y le acariciaba el cabello, le jalaba las orejas, quería hacer todo al mismo tiempo de lo excitado que estaba, de lo exquisito que sentía, fue otra cosa nueva para mí que conocí esa noche, de pronto el dedo se fue moviendo poco a poco en forma circular y entró más y más en mi culito; era tan fabuloso que me volví a vaciar en la boca de Mario; él se tragó todo sin rechistar, levantó la mirada viéndome con mucho cariño y siguió chupando sin parar; no pude aguantar más y de golpe la saqué la verga de su boca, que a pesar de la intensa actividad que había tenido seguía parada y dura en extremo; sin comentario alguno se levantó, me besó en la boca y compartimos en ese beso un poco de mi leche y nos acostamos de nuevo, con voz muy sensual me pidió que me pusiera en cuatro patas y lo hizo de forma tal que no me quedó más que obedecer con agrado; tomó el frasco que había traído, lo abrió, sacó algo de ahí, me abrió las nalgas y me lo puso en mi hoyito, fue algo sensacional pues estaba extremadamente frío y el choque de temperaturas fue explosivo en mi cerebro, yo estaba a mil grados de caliente y esa cosa bien helada, pero fue algo asombroso y contrastante; él no dejó de acariciarme y besar mi cuerpo todo el tiempo, fue metiendo el dedo hasta el fondo mientras me decía frases muy cariñosas, despues metió otro y finalmente un tercero y los movía unas veces en circulo y otras de afuera hacía adentro; acabó poniéndose detrás de mí y sentí como la cabeza de su verga iba entrando muy despacio, me agaché más, abrí bien las piernas, puse la cabeza sobre la almohada, me relajé totalmente y me dispuse a disfrutar esa nueva situación; al principio sentí mucho dolor pero me aguanté, pero luego empecé a deleitarme ampliamente del roce de su verga en las paredes de mi culo, sentía perfectamente como en ese mete y saca que había iniciado iba entrando más la verga de Mario y supe que la tenía toda adentro cuando sus huevos empezaron a pegar en mis nalgas; en algún lugar había leído que el punto G masculino se encuentra en el recto y comprobé que era teoría era totalmente verdadera, pues de pronto me volví loco de contento y de felicidad, mi estómago se contrajo, mis músculos temblaron todos al mismo tiempo, todo mi cuerpo se estremecía y lo mejor, mi mente era un verdadero caos por la aglomeración de sensaciones que estaban registrando en mi inconsciente; me olvidé de todos y de todo y me dediqué a gozar esos instantes tan gloriosos, el gozó aumentó cuando me empezó a jalar la verga, por atrás me estaba cogiendo y por delante me hacía una puñeta y las dos cosas al mismo tiempo, era algo grandioso; de pronto sentí que algo tibio y delicioso estaba inundando mis entrañas y me empecé a hacer hacía atrás con más fuerza, quería recibir más de eso, quería sentirme totalmente colmado; ahora pude escuchar nuestros gemidos, nuestros gritos y hasta los estertores que salían de nuestras bocas; finalmente sentí todo el peso de Mario sobre mi cuerpo pues se vació y se dejó caer sobre mi, nuestras pieles se juntaron y nuestro sudor se mezcló; me dejé caer cobre el colchón totalmente agotado, relajado y acabado, pero feliz, Mario quedó sobre mí unos momentos hasta que se hizo a un lado, se acostó, me abrazó tiernamente y me besó en la boca con una dulzura inmensa; nos quedamos así un largo rato, poco a poco mi respiración y mi corazón se fueron normalizando y me entró una languidez extraordinaria, no tenía ganas de moverme y me quedé paralizado y sin deseo alguno de hacer nada; solo quería seguir así por horas y horas. Finalmente el deseo de ir al baño hizo que me moviera, me senté en la taza, desalojé mis intestinos al tope y me di cuenta que mi verga seguía parada; me toqué las nalgas y las sentí llenas de algo pegajoso, supe que era la leche de Mario, así que cuando terminé, me limpié bien la colita y me metí bajo la regadera con el agua bien caliente; Mario no tardó en estar conmigo, lo recibí con un beso y llevé su mano hacia mi verga; se puso de rodillas y me lo besó muchas veces y acabó metiéndoselo en la boca y estuvo mamando hasta que me exprimió totalmente; terminamos de bañarnos, nos secamos el uno a otro y regresamos a la cama; vi el reloj que estaba sobre el buró y marcaba las 4:50 de la mañana; lo mejor era tratar de dormir un poco pues pronto amanecería; nos cobijamos bien y abrazados nos pusimos a platicar, estábamos de cucharita y durante todo ese tiempo su mano no dejó de acariciarme la verga y yo sentía la suya en mis nalgas; le comenté algunas situaciones importantes de mi vida al lado de Rocío pero nada intimo ni privado, le hablé de las limitaciones que me imponía pero sobre todo de cómo se desarrollaba el sexo con ella, me escuchó atentamente y ante cada situación que le explicaba me hacía un comentario muy atinado para obtener una solución, pero nunca trató de aconsejarme directamente y mucho menos imponer un criterio que fuera diferente al mío hasta que finalmente nos quedamos dormidos. Desperté con unos besos deliciosos en la verga y ya que abrí los ojos Mario me dio unos besos muy cachondos en la boca, estaba encima de mí y mi verga de nuevo bien parada, así que rodé un poco y él lo tuvo que hacer conmigo, lo volteé, le abrí las nalgas, le puse el palo en el hoyito y él, complaciente levantó una pierna para que se la pudiera meter; se la dejé ir hasta el fondo y se movió delicioso hasta que llené su conducto de mecos, ya que terminé me limpió el palo a lengüetadas mientras me acariciaba los huevos; ya que quedó bien limpio, se levantó y salió de la habitación, regresó trayendo una taza de café para cada uno, se sentó a mi lado, me dijo que aún seguía lloviendo pero menos fuerte y bebimos la deliciosa infusión, él se metió a bañar y yo seguí durmiendo; cuando desperté, el desayuno estaba listo y cuando entré en la cocina no me quedó más que soltar la carcajada; Mario seguía encuerado, pero se había puesto un mandil muy femenino y preparaba el desayuno, se acercó hacia mí y me acarició la verga y estuvo jugando con ella hasta que se me paró, entonces se hincó y me la mamó por segunda vez en el día, ya que estaba súper caliente se recostó sobre la mesa, se abrió las nalgas y me ofreció el culo; no rechacé el oferta y se la metí sin rechistar y estuve jugando con él hasta que me vacié, poco a poco iba aprendiendo a aguantar más adentro de él y no venirme tan rápido como la primera vez; terminamos y nos sentamos a desayunar, había preparado unos huevos rancheros que le habían quedado en su punto exacto, todo estuvo delicioso; ya que terminamos, llamé a Rocío y le dije que estaba bien, que me había quedado dormido y acababa de despertar, solo comía algo, me daba un baño y mi iba para alla en un taxi, ella me dijo que estaba bien y colgamos; ahora le tocó a Mario metérme la verga y nuevamente la disfruté mucho en mi culo; nos metimos a bañar juntos, me entregó mi ropa ya completamente limpia y planchada, me vestí y me pidió un taxi por teléfono, mientras llegaba me mamó la verga hasta cansarse, me dijo que le encantaba hacerlo y le contesté que a mi me encantaba que me la mamaran, me miró con picardía y dijo que pronto me visitaría para seguir haciéndolo; sonó el claxon del taxi, nos dimos el último beso, salimos y me fui a mi casa; en cuanto llegué, encueré a Roció y me la cogí y le di duro por el culo, esta vez no admití rechazo, ni queja y pasamos toda la tarde del sábado en la cama, solo salió ella para llevar a los niños con los abuelos pues les correspondía visitarlos; ese fin de semana aprendió a mamar súper bien y tragarse mi leche y también le empezó a gustar que me la cogiera por el culo, al grado que despues ella misma me lo ofrecía. Desde la primera noche que estuve con Mario por primera vez han pasado escasas tres semanas y aún Rocío no comprende porque me encanta cógermela por el culo y hacer que se trague mi leche cuando me la mama, tampoco el porqué a Mario y a mí nos gusta estar tanto tiempo juntos y solos, pero espero que con el tiempo llegue a comprender las razones, porque si eso no sucede mi amigo y yo ya estamos planeando incluirla en nuestros juegos y diversiones personales que hasta ahora son solo para los dos y claro, él se encargará de aportar otras compañías con el fin de que todos nos la pasemos todos de órdago y estoy seguro que muy pronto llegaremos a eso. Agradeceré sus comentarios a mi correo electrónico: jlgomezh@hotmail.com
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no se por que. pero no te creo
heyyy muy bueno tu relato, me gustaria estemos en contacto para intercambiar experiencias este es mi correo agregame siul_tenerife@hotmail.com