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Me vi introducida en esta situación cuando un par de amigas y yo habíamos quedado con unos chicos y ellas no pudieron venir y al final acabé yo sóla con ellos. Tenía 18 años.
Esto ocurrió cuando yo tenía 18 años. Un par de amigas y yo habíamos quedado con tres chicos que unos días antes habíamos conocido en una sala de Chat. Ellos eran un par de años o tres mayores que nosotras y dos de ellos vivían juntos en un piso de estudiantes. La cita estaba programada en un céntrico lugar de mi ciudad, al que yo fui la primera en llegar. Estando allí fueron apareciendo los demás, salvo mis amigas que no se personaban. Yo estaba cortada, con tres chicos mayores yo sola. Había tenido experiencias antes con chicos mayores, pero no con tres a la vez. Estaba muy cortada y sólo hablábamos del tiempo y el tráfico. Transcurridos unos minutos me llama una de mis amigas y me dice que no van a poder acudir ante un examen imprevisto, que ya quedaríamos con ellos otro día. Lo que las impuntuales no sabían es que yo ya estaba con los tres. Cuando les comuniqué la noticia uno de ellos decidió marcharse y los otros sugirieron que ya que habíamos echado el viaje, que podíamos pasar la tarde-noche juntos. Al cine no me apetecía ir, de hecho, lo que me apetecía era irme, pero por esto de no ser descortés, me quedé. Fuimos a tomar un helado, y una vez que hubimos hablado de nuestras distintas carreras, de los planes para vacaciones y del tiempo nuevamente yo estaba decidida a irme pero... uno de ellos sugirió que podíamos subir a su casa, el piso de estudiantes, a tomar la última. No quedaba lejos de la heladería. Al subir a la casa nos fuimos al salón y nos pusimos una copa cada uno. Yo no estoy muy acostumbrada a beber, o por lo menos no tanto como ellos, así que el güisquy pronto se me subió a la cabeza. Tampoco suelo fumar, hacía meses que no me ponía un pitillo en la boca, y esta tarde ya llevaba tres. El caso es que entre el humo y los grados que llevaba encima empecé a ver las cosas de una manera muy distinta a la habitual. La conversación pronto se desvió hacia el sexo. Comenzamos a hablar de nuestras primeras veces, de si nos masturbábamos, de nuestras fantasías sexuales, etc. La botella de licor ya se había acabado, había pasado hora y media y estábamos bastante contentos, así que, ni cortos ni perezosos, empezaron a acariciarme. Dado que estaba achispada las caricias empezaron a llevarme a un estado de éxtasis bastante agardable y mi vagina comenzó a humedecerse. Pronto empezaron los besitos en el cuello y a meterse manos por debajo de mi minifalda. Yo a esas alturas ya estaba completamente empapada y con mis pezones muy duros. A ellos el bulto en la entrepierna les era ya inescondible. Uno de ellos comenzó a lamerme la cara mientras el otro, que me metía la mano hacia arriba por la pierna, ya había llegado a mi vagina. Me apartó el tanga y comenzó a pasarme sus dedos por encima, y de pronto, siento como se van intruduciendo en mi agujero, primero uno, luego dos... Yo me abrí de piernas para facilitarle la entrada, en ese momento estaba muy cachonda como para pensar en otra cosa. El chico que me manoseaba por arriba bajó los tirantes de mi camiseta y echó mano a mis tetas, que estaban muy duras. No son muy grandes, pero estan bien formadas. Agarró con cada mano una y hacía movimientos circulares. Jamás había sentido cuatro manos en mi cuerpo y estaba en la gloria. Me estaban masturbando y tocando las tetas al mismo tiempo, a cuatro manos, era una sensación única. En esa postura estubimos casi diez minutos hasta que uno de ellos dijo que ya era hora de comenzar "la fiesta". Me pusieron en pié y empezaron a quitarme ropa: primero me bajaron la falda, me daban palmetadas en el culo y luego me quitaron la camiseta. Uno detrás de mi me desabrochó el sujetador. Solo me quedaba el tanga empapado. Yo estaba en pié. Uno de ellos se arrodilló tras de mi y comenzó a besarme el culo y a acariciarme las piernas, mientras que el otro, parado delante, me estaba metiendo la lengua hasta la garganta a la vez que me apretaba las tetas con sus manos. Luego cogió lo poco que quedaba de la botella de güisquy y la derramó sobre mis tetas, y me lo lamía y mientras el otro seguía por detrás. Yo ya estaba tan caliente que no pude más y tuve un orgasmo. Tras esto, mi respiración era muy fuerte, y ellos sabían que podían hacer conmigo lo que quisieran. Me obligaron a ponerme de rodillas y a andar a cuatro patas hasta una habitación contigua donde había una cama. Mientras andaba a cuatro patas me azotaban el culo y me tiraban por la espalda y el culo licores de varias botellas que había por la casa. Cuando llegué hasta la habitación, uno de ellos ya se había acostado en la cama, desnudo, y el otro, que venía tras de mi, me levantó y me puso sobre él. Yo lo único que atiné a deirle es que por favor se pusiera condón, a lo que respondió que siempre lo hacía, así que, cuando note el látex en mi vagina, me relajé y le facilité la entrada a su verga. Primero entraba y salía despacio, luego se aceleró el ritmo. Ya me habían penetrado otras veces, pero lo bueo estaba por llegar. El otro chico se había puesto a grabar el polvo que su amigo y yo estábamos echando, pero se ve que no pudo resistir la excitación y me embistió por detrás. Esto si que era nuevo. Me estaban penetrando dos penes. En ese momento no me hubiera importado que un tercero me la metiera por la boca. Sudaba tanto que no tuvo ningún problema para metermela por el culo hasta que sus huevos empezaron a dar palmetazos. Tardó poco, en unos diez minutos mi culo estaba lleno de lehe calentita. Era una mezcla de dolor y placer. La leche me quemaba por dentro pero a la vez me ponía a cien. Mientras que él se corría yo tenía otro orgasmo. Mis gritos y mis jadeos hicieron que el que me la metía por delante, debajo mia, se corriera también. Como por puro instinto, tras el polvo, me tiré a comérsela; le quité el condón y me metí esa erecta verga en la boca. Aunque se la limpié no tardó en volver a llenarse de leche, esta vez, en mi boquita. La leche calentita me chorreaba desde la boca a toda la cara. El chico con su mamada recién hecha se fue de la habitación, supongo que al baño, y el otro entonces me dijo que ahora le tocaba meterla a él. Yo ya estaba exhausta, pero aún cachonda, así que me tumbé en la cama y se puso encima a echarme otro polvo. Aguantó bastante más que cuando se había corrido en mi culo. Yo me corrí antes y viendo que el seguía con el mete-saca, así ya más de veinte minutos, le dije que la sacara y lo masturbé. Su leche cayó sobre mis tetas y me la restregué. No se si quería ponerlos más cachondos, pero ya actuaba por puro instinto animal. Me quedé en la cama, sudada como una perra y llena de leche, Me estaba bajando un poco la excitación, pero no me dio tiempo, sin darme cuenta uno de ellos había entrado en la habitación y estaba lamiendome la vagina. Esta no tardó en empaparse de nuevo así que otra vez me puse a su merced. Me ataron al cuello un cinturón, me acuerdo qu era de Massimo Duti, y me obligaron de nuevo a ponerme a cuatro patas. Me llamaban perra y puta y tiraban de mi hasta el cuarto d baño. Como estaba tan cansada iba como a rastras. Cuando llegamos allí me metieron en una de esas duchas que no tienen pié y ataron la otra parte de la correa al toallero. Aquello empezaba a parecer una vilación, me hice esa idea y eso me puso muy cachonda. Apoyé la espalda sobre la pared, me abrí de piernas (estaba sentada y atada) y les dije que era suya. Comenzaron a masturbarse los dos hasta que se corrieron. Ahora sí que estaba completamente llena de leche. La de antes se había secado y ahora por encima pasaba la nueva, ardiendo y bañandome entera. Mi cara, mi pelo, mi boca... todo era blanco. Yo mientras se corrían abría la boca y me metía los dedos en la vagina. Para terminar mearon encima mía. Es lo que creo se llama la lluvia dorada. Nunca lo había hecho y ni se me habría ocurrido, pero en ese estado aceptaba a todo, además, atada e inmersa en mi fantasía de violación, no podía hacer otra cosa. Me desabrocharon el cinturón y caí rendida al suelo de la ducha. Me echaron algunas fotos con los móviles y me escupeiron y llamaron puta. Luego abrieron la llave del agua y me dijeron que me podía duchar, que iba echa una cerda, que es lo que era. Después de la ducha recogí mis cosas y me fui a casa, eran las tres de la madrugada lo menos. A ellos no los he vuelto a ver, pero si he vuelto a quedar con varios chicos por Internet, pero eso ya es otra historia. Esta fue la primera vez con más de un chico. Ahora tengo 21 años y estudio 3º de Medicina. Besos y espero que hayais disfrutado con mi historia, yo lo hago mucho con las vuestras.|
encarni Escrito por Invitado el 2007-05-26 08:48:25 dame tu msn i me explicas me a encantado tu historia | maLHim Escrito por Invitado el 2007-05-29 18:36:46 me exito tu historia, me dejo tieso pon tu msn pa kedar en algo tambien tengo 21 | maty Escrito por Invitado el 2007-05-30 11:46:05 hola me gusto tu histori te dejo mi msn patra quedar o hablar en algo tyengo 24 años y estudio abogacia. mi msn es matiascr2@hotmail.com | ELLOCOOY@HOTMAIL.COM Escrito por Invitado el 2007-09-17 11:12:17 ME GUSTARI A FOLLARTE MI CORREO ES ELLOCOOY@HOTMAIL.COM |
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