Otra historia mas...
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Relato por msmcaliente@hotmail.com

  
lunes, 20 noviembre 2006
Otra historia mas...

Esta historia que te cuento a continuación, es para que tengas una idea de la buena relación que llevo con mi pareja, somos muy liberales y abiertos en cuanto a disfrute sexual se refiere... Claro que todo tiene sus límites y estas siempre han estado como reglas del juego, desde el principio de nuestra relación.

Te cuento entonces lo que nos sucedió hace algún tiempo atrás, junto con mi esposa (la que llamaré Maria, es una trigueña, delgada de bonita figura, no exuberante, pero tiene un buen atractivo, además que es muy linda).

Resulta que teníamos una Señora, que iba a nuestra casa tres veces por semana, ya que ambos trabajamos saliendo muy temprano en las mañanas y llegando todos los días muy tarde, casi de noche, los días sábados se hacia acompañar por su hija, de entonces 19 años, para así terminar temprano los quehaceres de la casa y retirarse a mediodía. Paola, así se llama la hija, no es ningún monumento de mujer, es una morenita de estatura normal, con unos senos exquisitos, un culo bien formado, de cara simpaticona más bien picaresca y siempre anda con la sonrisa a flor de labios, con un trato muy suave, lo que la hace ser más amorosa y tierna.

Fue así que un día sábado me termino de duchar y salgo desnudo a la habitación, como es mi costumbre, y me lleve la gran sorpresa.... ahí estaba Paola, haciendo el aseo del dormitorio. En la ducha estaba con algunos pensamientos eróticos relacionados con una película que había visto por televisión en la noche, por lo que salí con mi pene, entre que quería estar erecto y no, por lo que ofrecía una buena vista. Paola me saludó y quedó con la vista clavada en mi entrepierna, yo me corté y no tenía con que taparme, por lo que di medía vuelta y regresé al baño en busca de una toalla que resultó ser chica de esas de mano, para cubrirme e inmediatamente volví al dormitorio.
Atiné a decir... --- hola Paola, como estás, disculpá la aparición.... ---No se preocupe, debería haber avisado que estaba aquí.... Mientras nos decíamos esto, mi erección iba en aumento y se marcaba en la toalla pequeña.
Paola me miraba y se le dibujo nuevamente esa sonrisa pícara en su cara. Por favor alcánzame esos short que están en el vestidor, dije, sujetándome la toalla. Ella los tomó y me los pasó casi sin despegar la vista de mi bulto, que a pesar de mi morbo trataba de minimizarlo. Medio de lado y aun mostrando algún recato me retire al baño, me desprendí de la toalla y me puse los short, y nuevamente me volví hacía Paola, que siempre con su sonrisa seguía mirando el bulto que se formaba en el pantalón. Me puse una sudadera y pasé por su lado para salir del dormitorio, juro que sin querer, al pasar por su lado la toque con mi pene, aumentando mi morbo, ella solo hizo el ademán de hacerse a un lado para que yo pasara, pero no dijo nada.


Me fui a donde estaba mi esposa arreglando una ropa en otro dormitorio, vistiendo solamente con una camisa de dormir cortísima, sin nada por debajo, en una posición semi agachada se le veían ambos hoyos, vagina y ano, por lo que llegué y la tomé por la cintura haciéndole sentir mi pene, no la sorprendió ya que siempre actuamos igual, con la diferencia que yo me encontraba tan caliente por la situación que había tenido hace unos segundos, que se lo metí de un viaje, ella reclamó al principio pero luego se quedó gozando al sentir lo caliente que yo estaba que la hizo tener un orgasmo casi de inmediato, y a la vez yo también acabé botando gran cantidad de semen que le corrió por las piernas cuando se lo saqué, debiendo recurrir a un pañuelo para limpiarla.

Maria me preguntó que qué me pasaba, a lo que respondí que nada que al verla en esa posición me había calentado... --- diciendo en tono de broma nada nuevo en ti si vives caliente... ---respondí, es que ahora ha sido diferentemente rico, con un tono de complicidad.

Salí al patio ha hacer algunos arreglos de plantas, dándome vueltas en la cabeza las situaciones vividas y no podía sacarme la imagen de estar desnudo delante de Paola y que ella me mirara sin decir nada y sin siquiera tratar de salir de la pieza cuando me vio o cuando pasé por su lado y la rocé con el pene totalmente parado, en esos pensamientos estaba cuando sentí que llegaba Paola a mi lado y me dice, la señora Maria lo llama, que vaya de inmediato, lo primero que se me vino a la mente que Paola le había contado algo y me preocupé de entrar a dar explicaciones o tener alguna discusión por mi falta de cuidado al andar siempre desnudo, etc., llegué al dormitorio y Maria estaba en la ducha, me acerco y me dice, fíjate que entré al dormitorio y encontré a Paola mirándose al espejo y con una mano se tocaba los senos y con la otra el entrepiernas, al verme se puso roja y siguió haciendo el aseo, y cuando me desvestí para ducharme me fijé que había quedado un poco abierta la puerta y ella me miraba con una tremenda sonrisa, lo que me ha producido cierta excitación, aun no se si fue que tu me hiciste gozar y que aun venía excitada.... Entonces, le mire a los ojos y metí mi mano a la ducha y la empecé a masturbar, a su vez contándole lo que a mi me había sucedido antes con Paola, al principio como que se quiso escandalizar, por la madre, pero en la medida que iba contándole la actitud de Paola y de seguir masturbándola, se serenó y tuvo un orgasmo tremendo, tomándome el pene y se lo llevó a la boca tragándoselo entero, ávida de sexo, lo chupaba con frenesí, calentándome de tal manera que me saqué la sudadera y el short metiéndome a la ducha, donde continuó chapándolo por un rato mas luego la di vueltas y empecé a metérselo por la vagina y con un poco de jabón le metí un dedo luego dos, tres en el ano, logrando un nuevo orgasmo con grititos, suspiros, quejidos que me llevaron a una acabada brutal. Nos salimos de la ducha abrazándonos y besándonos, ambos aún calientes, por lo que pensaba cada uno.


A todo esto eran las dos de la tarde, se fue la madre con la hija, no sin antes despedirse de nosotros, Paola me miró y me regaló una sonrisa exquisita, como que lo sucedido le había gustado mucho, Maria de reojo vio como nos mirábamos y luego le regaló una sonrisa a ella, como diciendo, a ti también te vi desnuda.

Durante el día no comentamos en ningún momento lo sucedido, dedicándonos a las tareas propias del día sábado de la gente que trabaja toda la semana, ir al supermercado, arreglar cosas en la casa, prepararnos para ir a comer a casa de mis suegros, por el cumpleaños de una de mis cuñadas. Por la noche cuando regresamos, nos acostamos y empezamos a tener sexo y a conversar lo de la mañana, ambos lo teníamos en mente, lo que nos hizo alargar la relación y hacer una infinidad de posturas, que Maria me lo chupara, yo a ella en magníficos sesenta y nueve, miles de orgasmos de parte de ella y dos acabadas mías, una en su vagina y otra en el culo, concluyendo que a los dos nos había gustado sobremanera exponernos desnudos delante Paola.

Quiero acotar nuevamente que Maria y yo siempre hemos tenido una muy buena comunicación en todo tipo de temas, confesándome que una vez, una amiga primero y al tiempo después una prima habían tenido una pequeña relación sexual con ella, cosa que nunca la repitió, pero si que fueron muy de su agrado, dejándola con ese sabor de haber probado más, pero no fue. Yo la incitaba a que por que no lo hacía de nuevo, a lo que me respondía tal vez algún día se dé la ocasión pero no termina de convencerme, hacerlo, quizás.

Durante la semana se repitieron las noches de sexo, comentando el tema de Paola, hasta que el día viernes me atreví a proponerle a Maria hacer algo con Paola, como mostrarnos ambos desnudos en una forma de lo mas natural y ver la reacción de ella, en un principio no estuvo muy de acuerdo pero con la calentura me dijo que bueno, pero con mucho cuidado que no se fuera a notar que estaba preparado y a ella no le pareciera mal y se lo contara a su madre, además que tendríamos que esperar el momento oportuno. Para suerte nuestra, a la semana siguiente la madre de Paola había amanecido con un resfrío muy fuerte que la obligó a quedarse en cama ese día, y mandar sola a ella..... Llegó mas temprano que de costumbre iniciando las labores de aseo con mucho sigilo para no molestar, al sentirla nosotros que estaba sola la llamamos al dormitorio y le preguntamos por su madre, comunicándonos que se encontraba enferma y que ella haría las cosas hasta terminar, luego de mucho tira y afloja pusimos en campaña nuestro plan. Maria se levantó a la cocina, por instancias mías, con un Baby Doll casi transparente, cortísimo, sin nada debajo, con el pretexto de ayudarle en algo, cualquier cosa, la idea era mostrarse e ir tanteando el terreno, volvió al dormitorio y me contó que Paola la miraba extasiada, más bien fascinada, como que se había encontrado un tesoro, entonces se duchó y salió de compras al supermercado, pero la idea era dejarnos solos y regresar sin que la sintiéramos. Yo calculé que se acercaba y me metí a la ducha, para salir cuando Paola estaba ya en la habitación, todo esto me provocó una erección fenomenal. Pasé al dormitorio dejando la puerta del baño mas abierta para que luego al regresar Maria se escondiera ahí, de donde se abarcaba todo el dormitorio. Al salir me encuentro con Paola de frente y me queda mirando con la vista clavada en mi pene, yo para tratar de disimular un poco me pongo de lado y le dije, otra vez me ves así, no se preocupe me contesta, ya me estoy acostumbrando a verlo desnudo, y te desagrada le pregunto, no de ninguna manera, a mi también me gusta andar desnuda en mi casa, que rica debes verte desnudita dije. Ella rió mas pícara que antes, lo que me motivó a tocarme el pene y pasar a buscar el short, claro que ahora no fue sin querer si no que lo hice premeditadamente de rozarla con mi miembro, como ella no se movió, entonces la abracé por la espalda y me apreté a su cuerpo haciéndole sentir lo duro que lo tenía, se giró y me puso las manos en el pecho y me apartó diciendo que por que lo hacía, bueno me gustas y me excitó mucho el pensar que en tu casa andas desnuda, acto seguido la vuelvo a abrazar y me aprieto a ella de nuevo, si está vez no me rechazó y también se apretó a mi fundiéndonos en un abrazo, comencé a hacerle cariño en el pelo dándole besitos y a correr las manos por su espalda, ella levanta su cara y me ofrece su boca, la que beso con ansias metiéndole la lengua creo que hasta la garganta, nos besamos con gran pasión, me sentí en ese momento en los cielos. Miro por sobre su cabeza y veo a Maria que había regresado y nos miraba desde el baño, nos miraba extasiada, con una mano en su cuquita masturbándose y con cara de sorpresa, le hice señas que se quedara ahí, mientras yo empujaba a Paola a nuestra cama mientras le iba levantando su vestido y metiendo las manos por el elástico de su tanga, ella colgaba de mi cuello sin despegar su boca de la mía y recibir mi lengua que jugaba con la de ella, tocaron sus piernas en el borde de la cama y la fui empujando de tal manera que no viera a la puerta del baño, para dejarle libre el espectáculo a Maria. Me fui colocando encima de Paola sin dejar de besarla mientras la iba desvistiendo, quiso oponer resistencia en un principio, pero al meterle la mano por la tanga nuevamente y apresar su vagina, que chorreaba de jugos exquisitos, se aflojo y me dejó desvestirla por completo, fue difícil sacarle su vestido, sostén y tangas casi sin dejar de besarla, la sensación de estar desnudo abrazado a ella y que Maria nos mirara, me hizo perder cualquier conciencia de que hacia, seguí besando su cuello sus hombros sus senos duros, con unos pezones pequeñitos, rosados que semejaban casi una manchita, su estómago hasta llegar a su chorreante y ardiente cuquita que comencé a lamer con placer hasta tomar con mis labios su húmedo clítoris que se contrajo al contacto de mi lengua, haciendo que Paola se retorciera y lanzara unos grititos de gusto alcanzando un orgasmo que la dejó un poco lacia, motivándome a continuar con el tratamiento, la di vueltas y languetié su ano que hizo escapar nuevos quejidos de placer me encaramé besando su espalda hasta quedar arrodillado con mi pene entre sus nalgas, a las que le echaba bastante saliva para que resbalara a todo lo largo de su raja, Maria miraba masturbándose, y por lo que me contó después, tuvo varios orgasmos viendo ese espectáculo. Le hice señas que se acercará pero no quiso, tomé a Paola y la di vueltas quedando yo encima nos fundimos en un beso eterno mientras hurgaba con mi mano en su cuquita, que me admiró lo mojado que estaba, sus líquidos ya mojaban la cama, tomé mi pene y se lo puse en la entrada de la vagina empujando poco a poco, sin dejar de besarnos al momento que le entró la cabeza, Paola se encogió y me enterró las uñas en la espalda, fui el primer hombre en entrar en ese cofre húmedo, caliente, lleno de pasión y placer, al momento de ser desflorada tuvo un orgasmo con grititos y quejidos entre dolor y placer, más esto último que lo primero. Seguí presionando hasta tenérselo entero metido, sentí su pelvis en la mía, quise empujar mas pero no podía, aún con nuestras lenguas enlazadas, me separé un poco y le miré la cara, que era de placidez, goce y dolor pues le corría una lágrima por la mejilla, me tomó y me dio un beso en la frente, diciéndome gracias, lo amo.... Yo hacia tremendos esfuerzos para no acabar y seguir gozando de ese cuerpo, ardiente a tal punto que me olvidé un momento de Maria, que se había sacado la ropa quedando desnuda, casi desmayada en la puerta del baño con tantos orgasmos que había tenido, miraba embelesada lo que sucedía en su cama. Le pedí con la vista, mas bien le rogué y supliqué, que se acercará, lentamente como por inercia comenzó a moverse en dirección a nosotros, mientras yo tomaba la cabeza de Paola para que no mirara y no sintiera que Maria se acercaba, llegó por detrás de ella mirando de cerca como yo besaba a la chiquilla que se retorcía con el pene metido entero y chorreaba de jugos.

Sin dejar de besar a Paola, levanté una mano y le tomé una a Maria, acercándola a nosotros, tiritaba de calentura y de temor, la hice hincarse en la cama, le tomé la cabeza , solté la boca de Paola y besé la boca de Maria, y ahí Paola se dio cuenta que mi esposa estaba al lado nuestro, se asustó, quiso arrancar, pero la sujeté y le dije, cálmate no hay problema, por favor no temas, nada pasará, se serenó un poco pero quedó entre sorprendida y dubitativa, solo se terminó de calmar cuando Maria le hizo cariño en la cara y le dijo, calma nada va a pasar sigan gozando y se sentó al lado nuestro contemplando como se lo tenía metido a Paola. Me fui saliendo de encima y besándole todo el cuerpo bajé hasta la cuquita, mirándola de cerca, ya se notaba un poco hinchada, roja y mojada de una manera increíble, tome una mano de Maria y se la puse en un pecho de Paola, ambas se sorprendieron, pero como yo seguía aprisionando el pecho de Paola con la mano de Maria, se fueron dando las dos a lo que yo quería hacer, las puse una acostada al lado de la otra, para poder pasar de una raja a otra, no podía distinguir cual de las dos estaba más mojado, a tal punto que mi cara estaba empapada de jugos vaginales.
Tan absorto estaba en mi juego que de repente miro hacia arriba y veo que Maria le esta besando los pechos a Paola, y esta le tocaba los senos a Maria, me quedé observando un momento y luego me puse de tal manera que Maria me lo empezara a chupar, tomando la cabeza de Paola la llevé a que también lo chupara y con la mano lo sacaba de la boca de una y lo metía en la boca de la otra, casi a punto de acabar me salí de esa posición y me centré en besar la concha de Maria arrastrando a Paola hacia abajo para que viera lo que yo hacía, hasta que poco a poco fui ubicando su boca en el entrepiernas de Maria, me quedé sorprendido con la facilidad que Paola al yo empujar su cabeza hacia la vagina, esta la empezara a succionar con una rapidez, su falta de experiencia se suplía por sus calentura, la dejé así un rato pues sentí como Maria se venía con terribles quejidos y estertores, demostrando que había tenido un gran orgasmo, entonces le tome la cara a Paola y le empecé a enseñar como se hacia, como debía tomar el clítoris con la lengua y masajearlo con los labios, lengua y dientes. Alumna avanzada salió la chiquilla ya que Maria tuvo otro tremendo orgasmo.

Yo ya no daba más, les dije, ahora le toca a las dos recibirme a mí, entonces las puse a las dos como perrito, poniéndome yo por detrás de ellas, se lo metí primero a Maria, lentamente sintiendo como entraba, luego de bombear un rato, se lo metí a Paola, que fue donde me entretuve mas tiempo, sintiendo como gozaba, Maria caliente ya fuera de si, le empezó a buscar el clítoris y se lo manoseaba casi con crueldad, yo le dije, bésaselo, sin decir nada se colocó por debajo y se lo empezó a chupar, de tanto en tanto me sacaba el pene lo chupaba y lo volvía a meter, grité, ven que te lo quiero meter, voy a acabar.... me abalancé encima de Maria y se lo metí de un viaje sintiendo como me salía el chorro de semen inundando esa cuca que estaba ansiosa de pene.

Quedamos extenuados los tres, fundidos en un abrazo, mezcla de cariño, amor calentura, lo encerraba todo, después de un momento, Maria le dice a Paola, ven que te voy a enseñar como se chupa, y se lanzaron las dos a chupármelo hasta lograr que se pusiera erecto nuevamente, entre medio se besaban ellas en la boca, se tocaban los senos y yo las hice tocarse las entrepiernas a cada una diciéndole, yo les voy a enseñar a gozar, puse a Maria encima de Paola y que quedaran tocándose pelvis con pelvis, las fui ubicando hasta que se pudieron refregar los clítoris mutuamente, lanzando gritos de placer y ambas llegaron rápidamente a un orgasmo. Yo sentía la necesidad de acabar de nuevo por lo que tomé a Paola y traté de metérselo por el ano, pero luego de varios intentos desistí porque era muy estrecha, así que cambié y se lo metí por la vagina y empecé a mete y saca mientras Maria besaba a Paola y a mi y se masturbaba, cuando ya sentí que acababa me lo saqué la di vueltas y se lo metí en la boca para acabar ahí, Maria le decía, trágatelo, trágatelo que es rico, Paola como buena alumna se tragó casi todo el semen, diciendo que estaba rico. Luego de un rato nos metimos los tres a la ducha donde seguimos haciendo cosas.

Pues bien ese día no se hizo aseo, almorzamos una pizza, fue un día sábado distinto, maravilloso. Dieron las cuatro de la tarde y Paola se retiró a su casa con besos míos y de Maria. En la noche nuevamente tuve sexo con mi esposa pero fue diferente, ambos nos habíamos sacado un gusto distinto, como pareja nos unimos más que nunca, relación que aun mantenemos. Con la madre de Paola llegamos a un acuerdo y ella mandaba a su hija sola sábado por medio, día que no se hace aseo, no se ordena, no se plancha, solo se hace sexo, sexo y sexo.

Asi paso año y medio, Paola conoció un muchacho con el cual se caso, nosotros la adoramos, pero no nos opusimos a su idea, le hicimos una maravillosa despedida de soltera, yéndonos los tres a un hotel en la costa del país, durante un fin de semana, en que nos dimos con todo, yo logré metérsela por el ano, se lo rompí pero quedó feliz por que a pesar del dolor gozó de maravillas, con Maria también gozo, fue una despedida triste, a pesar de que quedamos de vernos en alguna oportunidad, nunca se dio... Solo sabemos de ella por lo que cuenta la mamá...

Espero que haya sido de tu agrado, lo que aquí te confesar, las cosas pasaron tal cual... Si quieres compartir tus historias, deseos, fantasías conmigo; escribeme a msmcaliente@hotmail.com... Atreve, vamos a conocernos y a divertirnos...

Comentario[s]
Escrito por Invitado el 2006-12-26 15:50:40
:grin 8) :x
Escrito por Invitado el 2007-12-28 20:25:13
Dios me exite tanto que termine masturbandome...y que rico orgasmo tube

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