| señora popof |
Relato por Anonima |
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| domingo, 10 septiembre 2006 | |||
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la siguiente vez que lo vì, fuè un momento despuès, a solas; y no pude resistir la tentaciòn y caì rendida ante èl..... Mi amiga y yo hicimos planes para salir a desestresarnos de los gritos diarios del hogar e ir a tomar un cafè. Mi amiga pasò por mì, ella venìa vestida con una blusa pegada al cuerpo y un pantalòn ajustado que hacìan ver que a sus 39 años aùn conservaba una figura envidiable; no pude evitar ver sus redondos pechos y sentir envidia. Por mi parte llevaba zapatillas de tacòn, una falda negra hasta encima de las rodillas y una blusa blanca con cuello y manga larga que me hacìan ver elegante; mi amiga me alabò mi vestimenta; señal de que yo al igual que ella no pasaba desapercibida y a mis 40 años lucìa mucho màs joven, pues tengo un cuerpo menudito y bien formado. Total que acudimos a un centro comercial que estaba atestado de gente, ibamos buscando algùn lugar entre todos los locales ahì establecidos, hasta que encontramos un pequeño cafè al cual ingresamos, el lugar no tenìa paredes, era delimitado con plantas, lo que permitìa ver hacia los pasillos del centro comercial en el que la gente fluìa. No recuerdo en que momento pero en una ocasiòn en que voltèe hacia los pasillos, estaba un joven observàndome, callada e insistentemente, no hacìa ninguna mueca ni señal, pero sentì la intensidad y el impulso "sexual" de su mirada, durò un instante y se marchò; instantes despuès volviò a pasar pero esta vez sin voltear a verme, lo que me intrigò, me habìa echado esas miradas tan intensas y luego pasaba sin advertirme, ¿de que se trataba?. Ya casi para retirarnos, este joven volviò a pasar y simplemente al ver que yo volteaba a verlo el simplemente me sonriò levemente, sonrisa a la cual yo no le contestè... Era una señora casada. Al salir del local, nos dirigimos al estacionamiento, una vez en el carro mi amiga repara en que habìa olvidado las llaves en el cafè, por lo cual regresò ràpidamente, quedàndome yo esperando en el lugar, en cuanto mi amiga desapareciò, un carro parò frente a mì, de èl bajò el joven de los pasillos, me puse sumamente nerviosa; sin decir palabra se acercò a mì y me tomò de la mano, como toma alguien a su novia o esposa. No se por que pero sin decir palabra yo me dejè llevar, me abriò la puerta de su auto, me subì.......y nos alejamos del lugar, emprendiò la marcha hacia una carretera de las orillas de la ciudad y en un momento entrò en una brecha, avanzamos un buen trecho y luego entrò a un camino el cual nos llevò hasta un pequeño cerro, el cual subiò en el carro. La cima estaba llena de arbustos, solo habìa un pequeño terreno plano alrededor del carro; y ahì estaba divisando la ciudad a lo lejos encima de un cerro lleno de matorrales con un extraño al que no le habìa dirigido la palabra. Una vez parado el coche, el se volviò hacia mì y miràndome a los ojos se quitò su playera, sin decir palabra, siguiò con sus zapatos y luego su pantalòn y calzoncillos, dejando ver un cuerpo sumamente delgado pero "correoso" y una verga totalmente parada, brillante, muy brillante, que me dieron ganas de llevarla a mi boca. Jamàs en mi vida le habìa hecho sexo oral a nadie, pero ahì estaba con ese palo erecto que me incitaba a tomarlo, manosearlo y mamarlo; no pude màs, me inclinè, le agarrè el miembro y me lo llevè toscamente a la boca, el inmediatamente comprendiò que no tenìa mucha experiencia en esos menesteres y tomo mi cabeza suavemente y me separò, me hizo una señal invitàndome a pasar al asiento trasero, hizo los asientos delanteros lo màs posible hacia el frente, dejando un buen espacio para los dos; acto seguido no pude contenerme por segunda vez y me avalancè sobre su verga, el me tomò la cabeza nuevamente y le empezò a dar ritmo...el ritmo que a el le gustaba; lentamente, luego aumentaba el ritmo frenèticamente y el tambièn se avalanzaba sobre mì, metièndome su verga en la boca una y otra vez. Repentinamente parò, me tomò y me tirò boca abajo sobre el sillon del carro, levantò mi falda y metiò su verga por debajo de mis calzones, yo sentìa su verga aprisionada entre mis nalgas y mis bragas, lo que me hacìa enchinar la piel y me hacìa desearlo dentro de mì, luego tomò mis calzones por los costados y al fin pude escuchar su voz, la cual dulcemente me preguntaba que ¿te bajo los calzoncitos? ¿quieres que te los baje? yo desesperadamente le dije que sì, su respuesta fuè bajar muy lentamente mis calzones hasta la mitad de las nalgas y luego lentamente los comenzò a subir; dicièndome al oìdo ¿porque quieres que te coja? ¿no quieres que te acaricie tus tetas? ¿no me desean tus tetas? a lo cual mis pezones reaccionaron inmediatamente elevandose y poniendose tan duros como su verga, el me volteò bruscamente, me abriò la blusa rapidamente y quitò el sostèn con maestrìa. Mis tetas saltaron hacia el con mis pezones apuntandole como cañones, el las tomò en sus manos y las empezò a manosear, haciendo que un flujo humedeciera mi pequeño pedacito, luego como si estuviera hambriento me empezò a mamar las tetas, mordisqueandome los pezones y y la parte baja de estas, hacièndome gemir de placer, yo me arqueaba y le tomaba la cabeza, obligàndolo a mamàrme con màs fuerza esos pezones; acto seguido quitò mi falda y volviò a meter su verga por debajo de mis calzones, quedando atrapada entre mis cadaras y el calzòn, se sentìa tan dura ahì que mis ansias de que me penetrara seguiàn subiendo a mis por hora. Nuevamente me hablò suavemente al oido ¿quieres que te quite el calzoncito? ¿quieres que te coja?, yo no contestaba pero por dentro suplicaba que me la metiera, estaba ansiosa de sentirlo adentro, el nuevamente bajò lentamente mi calzòn dejando ver la mitad de mis nalgas y luego suevemente lo volviò a regresar a su lugar, dicièndome ¿no quieres mamàrmela otra vez? ¿no quieres que te mame tu pedacito? y no se porque endemoniada razòn desèe tener nuevamente su palo en mi boca y que me tocara mi panocha. El ràpidamente lo notò, bajo su mano, la metiò entre el calzòn y puso cuatro dedos en mi vagina, al notar que estaba completamente hùmeda, los metiò hasta el fondo, yendo y viniendo, llevàndose mi clìtoris en el viaje, lo cual me hacìa gemir ricamente, pero yo querìa nuevamente su verga en mi boca..... y la busquè, me puse encima de èl quedando en un 69, posiciòn que en mi casa yo siempre me habìa negado a hacer "por verguenza". el cojiendome con su mano y yo mamàndole la verga hasta empaparla de mi saliva lo cual hacìa que resbalara deliciosamente por mi boca... yo cada vez màs caliente la tomaba mas fuerte para evitar que se me fuera. El me diò una nalgada hacièndome la señal de que me quitara de encima de èl, luego suavemente quitò mis calzoncitos, ahora sin preguntarme nada, vì la determinaciòn en sus ojos, se apreciaban sus intenciones... me iba a cojer, no pude evitar que un escalofrìo recorriera mi cuerpo y que mi panocho se humedeciera aùn màs de lo que estaba. Me puso de perrito en el asiento del carro y me penetrò, tan despacio que pude sentir cada vena de esa verga que acababa de mamar, la sacaba y metìa lentamente, haciendo que yo lo deseara aùn màs, y de repente se vino la avalancha, empezò a venir hacia adelante y hacia atràs con una fuerza impresionante, empujando mi cabeza hacia la portezuela del carro, quedè "atrapada", a mi izquierda estaba el respaldo del asiento del carro, a mi frente estaba la portezuela, y a mi derecha estaba su pierna, por todos lados me imposibilitaba tener movimiento, lo cual el comprendiò y aumentò su ritmo, dicièndome ¡¡escàpate¡¡ ¿te quieres escapar?, yo no me podìa mover, y aunque pudiera no me hubiera movido. Su pelvis golpeaba contra mis nalgas, lo cual elevaba la calentura, su verga estaba dura, mi panocha estaba hùmeda, y yo gemìa como una gata en celo, lo cual le agradaba a èl y me incitaba : ¡¡gime¡¡ ¡¡gime¡¡ ¡¡ gime màs fuerte¡¡, comenzò a darme nalgadas, yo lo deseaba, querìa que me apretara mis nalgas y me golpera con su movimiento metièndome la verga hasta que topara en el fondo de mì. De pronto explotè, un rìo como nunca habìa experimentado se depositò en mi panocha, mi burrito estaba totalmente hùmedo, ante lo cual el incrementò su ritmo frenètico, sabiendo que mi flujo le ayudaba a que su palote resbalara y lo dejarìa llegar hasta muy dentro de mì, si eso es un orgasmo mùltiple.... ahì lo tuve, una y otra vez oleadas de placer hacìan que arquera mi cuerpo, y el que estaba arriba de mì golpeando su cabeza contra el techo del carro, me dejaba caer su peso en mi espalda, ante lo cual yo dejaba de arquearme y el arremetìa otra vez contra mi panocho ardiente, repitiendo este ciclo por cerca de 40 minutos, yo estaba ahì en posiciòn de perrito, exhausta creyendo que ya habìa pasado todo esperando solo a que el terminara. Que equivocada estaba, una extraña sensaciòn empezò a entrar en mi panochita, cada vez que su verga entraba, esta se sentìa màs dura, y màs gruesa, mi burro tenìa esa sensaciòn a lo cual reaccione con una nueva oleada de flujo vaginal, pero esta vez mi panocha involuntariamente empezò a contraerese, como sabiendo que ese endurecimiento de la verga era por que se iba a venir. Ahì estaba mi panocha totalmente hùmeda pero a la vez apretada, succionando ese delicioso palote que me cochaba deliciosamente.... y sucediò, se vino dentro de mì, cada chorro de semen que se depositaba en mis paredes vaginales, hacìan que mi panocho se estremeciera y luego todo mi cuerpo junto con el, el me aventaba su lìquido con unas contracciones que se sentìan como el cielo, justamente en el lugar al que me habìa llevado, en sensaciones y en la cima de ese cerro, lo mas cerca del cielo que pude haber estado. al terminar de venirse me volteò cariñosamente, se recostò en el asiento y me recostò a su lado abrazàndome tiernamente, no resistì a `frotar mis manos por su pecho una y otra vez y luego tome esa verga con mis dos manos y la acariciè lentamente, dàndole las gracias por esa cojida tan maravillosa que me acababa de dar. Una vez pasada la experiencia me llevò cerca de mi casa, obviemente inventè una historia tonta a mi amiga por haberla dejado en el centro comercial. Despuès ella se enterò de la historia, conociò a pedro que era su nombre y creo que hasta saliò con èl por que a veces me veìa con una cara muy pìcara y yo sabìa que detràs de esa cara estaba una mujer cojida con todas las de la ley
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