Mi primera experiencia
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Relato por María

  
viernes, 19 mayo 2006
Mi primera experiencia con otra mujer.

Me llamo María, tengo 28 años, mido 170 y peso 60 kilos. Vivo sola desde hace 5 años, el año pasado me fui a vivir a una nueva zona residencial a las afueras de mi ciudad. Mi vida es muy normal, de lunes a viernes trabajo con mucha intensidad en un horario del todo desfasado y loco pues empiezo muy temprano por las mañanas y termino demasiado tarde por las noches; en cambio los fines de semana ni por casualidad me acerco a la oficina y dentro de lo posible trato de alejarme en cuerpo y en mente de la rutina a que te somete el trabajo; mi vida personal trascurre también normalmente, mis padre y mis hermanas viven en una población pequeña que está a hora y media de distancia en auto y pocas veces les visito; tanto en el trabajo como en lo particular tengo un grupo de buenas amigas y amigos y me encanta salir con ellos, bien sea al cine, a cenar, de antro o sencillamente a charlar en algún lugar especifico donde quedamos de acuerdo en reunirnos y bien puede ser en casa de alguien o en un lugar publico; por ahora no tengo pareja, ni eventual ni estable, así que cuando me apetece tener sexo suelo acercarme a una discoteca del centro de la ciudad y cuando me gusta especialmente un chico, utilizo mis armas femeninas para llevarlo a la cama, haciéndole creer, claro, que todo fue idea suya y no fui yo la que lo envolvió en las redes del sexo. Pero no es seguro que siempre vaya a las discotecas o a otros lugares de reunión para satisfacer mis apetitos sexuales, en ocasiones me masturbo en casa y como no son muy de mi agrado las películas pornográficas para excitarme sola o con alguien, prefiero buscar en Internet fotografías eróticas o de desnudos masculinos o femeninos según me sienta en ese momento; otras veces chateando practico el sexo por la cam con chicos, chicas o parejas. Una noche me conecté para buscar información de hoteles para ir de vacaciones y encontré un buen hotel en Acapulco que me llamó poderosamente la atención por sus fotografías y decidí contratar un viaje de una semana a ese paradisiaco lugar. Mientras seguía navegando recibí el contacto de una chica de mi edad, también vivía sola en la misma ciudad que yo. Después de charlar durante bastante tiempo agradablemente nos pusimos de acuerdo para tomar una copa el sábado por la noche en un bar cercano a mi casa y como las dos estuvimos utilizamos la web cam, nos vimos en forma directa y pude comprobar que era muy atractiva; durante ese tiempo hablamos de muchos temas y como siempre terminamos tocando las cuestiones sexuales pero hablamos de ello con toda la naturalidad del mundo, sin calentura ni cachondeces, a las tres de la madrugada nos despedimos, remarcando que el sábado teníamos una cita en firme para reunirnos, si es que no nos veíamos antes por Internet. Apagué la PC y me acomodé en un sillón de la sala, encendí la televisión y en ese momento empezaba una película erótica como las que me gustan; las escenas despertaron de inmediato en mi deseos de sexo y placer; dos mujeres se estaban besando, acariciando y tocando de lo más rico y agradable, así que no lo dudé, me puse de pie y me quité los pantalones, pasé mis dedos por la cara interior de mis muslos, subí la mano y la metí por el interior de la camiseta hasta llegar a mis chichis, me subí el brassier y pellizqué mis pezones con suavidad, sin perder de vista las imágenes de la tele, me quité la tanguita, después la camiseta y por último el bra. Con mis manos repetía los movimientos que hacían las protagonistas de la película; mi cuerpo desnudo encima del sillón, unas imágenes sugerentes, una excitación que vino por sí sola y mi mente que se desplazaba por el placer y el sexo. Abrí mis piernas para buscar mi panocha ya bien humedecida, separé mi escasos vellitos encontrando los labios vaginales bien abiertos esperando que alguien o algo entrara en lo mas profundo de mí, cualquier objeto o cosa que me diera placer; recorrí a lo largo de la entrada de mi vágina hacia arriba con mi dedo, hasta encontrar el clítoris que ya estaba súper hinchado; lo tomé con dos de mis deditos y empecé a frotarlo suavemente, con la otra mano acariciaba mis chichis jugando con los pezones erectos y erizados y enseguida me llegó un orgasmo; volví a repetir una y otra vez las caricias y cada vez me llagaba un nuevo orgasmo mas rápido; me levanté del sillón, me fui a la cocina donde busqué algo parecido a una verga y agarré un pepino del refrigerador, el más grande que encontré y volví a la sala donde me esperaba otra sesión de gozo y diversión. Me puse de rodillas sobre el sofá, con los pies sujeté lo mas fuerte que pude aquel pepino y me senté encima de él, primero lo froté contra mi pucha para humedecerlo y después me lo metí lo mas profundo que pude, me levantaba y me agachaba repetidas veces, mirando entre mis pechos como entraba y salía de mí esa cosa tan rica; después de varios orgasmos, cansada de esa postura, me acosté boca arriba, agarré el pepino y lo volví a meter y a rozármelo en el clítoris; agotada del esfuerzo, sentí un poco de frío, así que me tapé con el cobertor que siempre tengo cerca del sillón y me quedé dormida hasta la mañana siguiente. Al despertar, me levanté, me miré al espejo contemplando mi cuerpo desnudo, satisfecha de lo que había hecho por la noche; me acaricié y me fui al cuarto de baño para darme un regaderazo, me vestí muy formal, desayuné y me fui a trabajar. Por la noche volví salí casualmente temprano y me fui directo a casa pues no me apeteció salir con nadir por encontrarme demasiado cansada, llegué, me serví un trago de vino helado y encendí la computadora para checar mi correo personal y ahí estaba mi amiga del Internet, seguimos charlando y profundizando más en la conversación de la noche anterior; era viernes y habíamos quedado de vernos el día siguiente pero le pregunté si tenía algún plan para esa noche y ella contestó que no tenía previsto nada por lo que decidimos vernos una hora mas tarde en lugar de vernos al día siguiente. A la hora acordada nos encontramos en la entrada del bar, nos saludamos dándonos un beso en la mejilla y entramos a tomar unas copas; iniciamos una conversación muy intrascendental pero nos dimos cuenta de inmediato que realmente nos habíamos caído muy bien y coincidíamos en muchas cosas; ya que estaban a punto de cerrar el lugar pagamos la cuenta equitativamente y como el sueño ya se me había ido la invité a subir a casa a tomar la última copa de la noche y ella accedió complacida. Cuando entramos a la entrada del edificio escuche que se carcajeaba y al preguntarle la causa me comentó que ella vivía en el edificio de al lado; subimos por el elevador y al entrar a mi departamento me pidió que saliéramos a la terraza, era plena primavera y el tiempo estaba muy agradable. Curiosamente mi terraza coincidía con la de ella, simplemente estaban separadas por una pared de concreto, me enseñó la suya y describió su departamento que no tenía mucha diferencia de distribución con el mío. Serví una par de copas y regresamos a la terraza para tomárnoslas, nos sentamos en unos sillones de metal que corresponden a un mueble de jardín que tenía ahí, además de una mesita del mismo material; los tragos empezaron a hacernos efecto e iniciamos una plática sobre nuestras aventuras y desventuras amorosas y de relaciones con los hombres; dentro de la plática me comentó que en alguna ocasión, hace demasiado tiempo ya tuvo relaciones lésbicas con una compañera de la escuela primaria e indicó que la otra niña prácticamente había abusado de ella pues cuando se inició todo ni siquiera sabía de que se trataba, por supuesto que ese tema despertó grandemente mi curiosidad pues yo nunca había tenido relaciones en vivo con otra mujer, solo contaba con la experiencia que me había dado la web cam recientemente y no se me hacían de todo desagradables, pero no era lo mismo hacerlo a distancia a través de una cámara que en directo con una chica real y verdadera; me especificó que se siente un placer diferente al que tienes cuando lo haces con un hombre, no es mejor ni peor, me decía, simplemente, es diferente; el alcohol se me había subido de tal forma que discretamente le insinué probar una relación entre nosotras, incluso la empecé a provocar con disimulo acariciándole las manos o las mejillas, aunque en realidad tenía un poco de temor echar a perder una relación de amistad se estaba iniciando y que aparentemente parecía buena y hasta cierto punto atractiva. Ella también estaba ya borrachita, así que no tardó mucho en pensarlo y en aceptar y sugirió que primero nos cambiáramos de ropa y nos pusiéramos alguna cosa insinuante y lo más voluptuosa posible, le ofrecí que fuera a mi recámara y eligiera entre mis cosas aquello que más le gustara. Entró en mi cuarto y al cabo de unos minutos salió vestida con un vestido azul pastel semitransparente que yo solía usar encima de otro para hacer una linda combinación. A través de la tela observé que se había quitado la ropa interior y eso me animó bastante, estábamos empezando más que bien, así que fui y me puse otro vestido similar al de que mi amiga, igualmente transparente y tampoco me puse nada de ropa interior. Salimos nuevamente a la terraza a terminar nuestras copas, fuimos al barandal y ahí seguimos charlando de amores, de desamores, de hombres, de erotismo y de sexo y cuando menos me lo esperaba, arrimó su cara a la mía y me dio un beso en la mejilla, para no quedarme atrás pues ya estaba lanzada la tomé por la cintura y la acerqué hasta mí con suavidad, juntando su nariz con la mía, giré suavemente su cabeza y posé mis labios en los suyos; nuestros pechos cubiertos solo con aquellos ligeros vestidos, se juntaron, produciendo en mí un placer que nunca había sentido, era una sensación demasiado agradable y placentera; me agarró de la mano para llevarme hasta la mesa donde habíamos dejado las copas, me sentó en el sillón y se colocó frente a mi de rodillas. Esta vez fue ella quien puso sus labios ligeramente sobre los míos, entreabrí la boca haciendo ella lo mismo y las lenguas salieron tímidamente hasta juntar las puntas; las abrimos un poco mas y las lenguas salieron ya sin inhibición para juntarse, para acariciarse y para abrazarse, nuestros cuerpos se iban acercando cada vez mas, los labios no se despegaban y las lenguas jugaban libremente entre sí. Bajé mis manos hasta sus muslos para agarrar el vestido y subirlo lentamente, mis manos empezaron a notar la piel desnuda y un escalofriante placer recorrió mi cuerpo, ella hizo lo mismo y subió mi vestido hasta que sus manos alcanzaron mis chichis desnudas, yo también agarré las suyas, duras, firmes que me cabían en las manos, jugué con sus pezones a la vez que se estremecía; seguí levantándole el vestido hasta quitárselo, dejándola completamente desnuda ante mi. En ese momento recordé la película que vi la noche anterior y empecé a repetir aquella actuación, abrió las piernas solo lo suficiente para meter mis manos entre ellas, era tal mi excitación que me quité el vestido sin esperar que ella lo hiciera; las dos estábamos desnudas frente a frente y la abracé porque quería sentir que su piel tocara la mía; le agarré nuevamente las chichis y se las movía para que rozaran sus pezones con los míos sin dejar de besarnos en la boca hasta que llegué a un orgasmo que yo nunca había sentido con nadie; ella continuaba disfrutando de aquel momento hasta llegar con mi ayuda al éxtasis pues le metí deliciosa y hábilmente los dedos en la panocha; cuando se vino nos abrazamos y nos quedamos ahí hasta que nos entró frío y fuimos a mi recámara, nos acostamos encueraditas en la cama y pasamos gran parte de la noche haciéndonos el amor, ya para amanecer nos quedamos dormidas abrazadas como si estuviéramos en nuestra luna de miel hasta muy tarde el día siguiente.
Despues de esa noche Sandra y yo hicimos una amistad increíble y nos volvimos inseparables, los fines de semana seguíamos saliendo las dos a divertirnos con chicos pero invariablemente cuando regresábamos en la madrugada nos reuníamos ya fuera en su casa o en la mía y nos dedicábamos a disfrutarnos y a hacer el amor, poco a poco nos hicimos más sofisticadas y empezamos a acudir a las sexshops para adquirir aquellos juguetes que nos permitieran complacernos de una forma más plena y completa y también poco a poco por decisión propia nos fuimos alejando de los hombres y desde hace quince días hemos empezado a hablar y a ver la posibilidad de vivir juntas como si fuéramos una pareja muy enamorada y de echo lo somos, pero le tenemos un poco de temor a las criticas de la sociedad y mucho más de nuestros amigos cuando se den cuenta que existen dos mujeres que se aman profundamente y necesitan estar juntas en todos los sentidos la mayor parte del tiempo.

Mi nombre es Lolita Gómez G, tengo 26 años y orgullosamente soy una chica less, vivo en Guadalajara, México y espero que les haya gustado mi relato, si alguna chica con preferencias sexuales similares, sea less o bi y desea enviarme sus comentarios o iniciar una relación de amistad y despues lo que se dé, contácteme porfis a mi correo electrónico: mdgomezg4@hotmail.com adjuntando una foto de cuerpo entero y si lo desean, otras que consideren más atrayentes; un besito cachondo para todas y por favor caballeros omitan enviarme sus correos pues de mi parte no habrá ningún interés en contestarles aunque me hagan propuestas que ustedes consideran magnificas, así que es inútil que me escriban, ok??
Mi perfil lo encontraran en MSN como Dolores5153 al igual que mi foto, byeeee.

Comentario[s]
me gustaria ver tu foto
Escrito por Invitado el 2007-11-26 19:28:12
me gusto tu relato algun dia me gustaria ver algo asi en persona mi coreo es gilmerek@aol.com

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