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mi mujer nos disfruto, es una gran puta
Mi esposa había contratado a una nueva asistente después de las indiscreciones de la anterior, se trataba de una chica entre 26 y 28 años, de estatura media 1.65 aprox. No muy delgada, más bien llenita no se veía mal, su color de piel blanca sin llegar a rubia, ojos de un negro profundo y pelo hasta el hombro recortado en capas con unas luces de color oro que le asentaban bastante bien, su manera de vestir es de una ejecutiva, trajes sastres y zapatos de tacón alto delgados con solo tiras de cuero que dejan ver sus pies casi desnudos, a pesar de no tener un cuerpo de modelo es muy atractiva, la primera ves que la vi, pensé que se trataba de una de esas representantes de laboratorios médicos, me la presento mi mujer y me dijo que seria su nueva asistente, no hubo mas comentarios y me despedí.
Después de la aventura que mi mujer vivió con mi amigo, había cambiado por completo su manera de ver la vida sexual, obviamente ella no sabía que yo estaba enterado de su desliz. Por las noches se hizo costumbre ver la televisión en el canal hot y casi siempre comentábamos las escenas candentes y las llevábamos a la práctica, sus comentarios eran sin inhibiciones y a veces me sorprendía agradablemente por las ocurrencias que tenía, la vida era otra, nuestra sexualidad era placentera y renovada. Ya no solo veíamos por TV ese tipo de películas, sino que las adquiríamos en discos hasta que tuvimos un buen número para la colección, en una de esas películas se veía relaciones entre tríos HMH, le comente que sería bueno tener una aventura de ese tipo, solo sonrió y siguió viéndola, durante la transmisión de la misma, fuimos de las caricias al acto sexual, estábamos realmente calientes, hubo de todo, desde el misionero hasta 69, pero cuando se monto en mi empezamos a fantasear lo que en la película vimos, le propuse entonces que lleváramos a la realidad lo que imaginamos a lo que ella contesto que si.
Una tarde le llame por teléfono y le dije que había reservado lugares en un bar de esos bohemios en una ciudad cercana a la nuestra, que pasaría por ella como eso de las 9 de la noche, así fue, llegamos al lugar como eso de las 11 y nos sentamos en una de esas mesitas altas, ella llevaba un vestido blanco de esos strech de una sola pieza con un escote pronunciado por el que se veía mas que el nacimiento de sus hermosas par de tetas que carecían de sostén, y tan corto que al sentarse descubría las bien torneadas piernas, se alcanzaba a distinguir el ciño de la tanga que llevaba puesta, llevaba zapatos de tacón alto sin talonera, era una verdadera puñeta caminando, bebimos y cantamos con el cuate que amenizaba, yo percibí entonces que la mirada del cantante era insistente con mi mujer, en cada ves que podía le sonreía y ella le correspondía, al calor de las copas le pregunte que si el músico era de su agrado, el era un tipo de estatura mediana, de complexión delgada con cabello largo agarrado con una cola de caballo tendría unos 40 años. Ella me dijo que no era un tipazo, pero que le era simpático a secas, le dije que por que no llevábamos a la práctica lo del trío, volteo a verme y guiño un ojo en señal de aprobación, le invitamos un trago durante un descanso que se dio, el acepto de buena manera, bebimos y conversamos, le presente a mi esposa como “mi amiguita” y le propusimos pasar una buena velada en compañía de otra amiga a la cual le llamaríamos por teléfono para pasar por ella, obviamente no era cierto, seguimos bebiendo escuchando al cantante, yo le tocaba las piernas a mi mujer y la besaba apasionadamente, pensando tal vez en lo que pudiera pasar mas tarde. Así cuando se acabo el show del cuate que cantaba, como eso de las 2 de la madrugada nos marchamos, le dije que nuestra otra amiga nos esperaba en x lugar, al llegar a ese lugar era de esperarse que no estaba nadie, le dije a ambos que esperaran en el coche que yo bajaría de el y que estaría al pendiente del arribo de nuestra “amiga” le di un apretón de pierna a mi esposa y le dije al oído como si le besara que aprovechara el momento, baje del auto e hice como dirigirme a la vuelta de la esquina, la calle era solitaria, típica de una colonia de status media, abundaban los arbustos, aproveche esto para acercarme sin que el músico me viera hasta ponerme a un lado de mi auto, escuchaba lo que platicaban, alcance a escuchar las galanterías que el le decía a mi mujer, entonces fui a la parte de atrás por fuera de auto para ver mejor así el se hizo para adelante ya que mi esposa se encontraba en el asiento del copiloto, le empezó a acariciar el pelo, vi como ella volteaba su cabeza hacia a un lado como invitándole a explorar su cuello, el accedió con besos en su rostro y cuello, creí que era el momento de interrumpirlos, rápidamente me fui hacia delante por fuera del auto y me acerque silbando para advertirles de mi llegada, subí e hice una muestra de fastidio, les dije que nuestra amiga no vendría con nosotros que si el gustaba lo dejábamos en algún lugar o si prefería acompañarnos, a lo que sin titubeos respondió que los segundo era mas de su agrado. Pusimos en marcha y nos metimos al primer motel que encontramos, entramos a la habitación y destapamos unas cervezas, el saco su guitarra y empezó a cantar melodías de trova mientras que mi mujer y yo abrazados lo escuchábamos, el veía como le acariciaba sus piernas las cuales ella abría un poco para facilitar que mis manos hicieran su tarea, fue entonces que ya no aguantamos y acercando nuestras bocas nos besamos con lujuria y pasión. El estaba como sorprendido viendo aquel cuadro, separe de mi a mi esposa y me dirigí al baño con el pretexto de orinar, claro que el aprovecho la situación, escuchaba a través de la puerta de baño susurros que no eran muy claros, al poco rato ya escuchaba los jadeos de mi esposa, Salí despacio y vi que el besaba a mi esposa en el cuello, una de sus manos tocaba sus piernas y la otra había logrado sacar una teta de su vestido, la cual sobaba y apretaba suavemente, ella tenia su mano en el paquete del músico que se veía que estaba a punto de reventar, los contemple un buen rato, por lo caliente del tipo ni siquiera se dio cuenta que los observaba, su sorpresa fue cuando me vio, se puso muy nervioso, hizo a un lado a mi mujer, le dije que eso era de muy mal gusto me respondió con un perdón, le conteste que a lo que me refería que es de mal gusto dejar a una dama así, que le siguiera atendiendo, el se sorprendió todavía mas cuando mi mujer lo atrajo hacia ella invitándole a seguir con aquello, al principio se cohibió un poco pero luego ya le hacia falta manos, me senté y les observe mientras intercambiaban caricias, vi como el le besaba cuello y pechos ella trataba de abrir la cremallera de su pantalón para exponer su verga lo cual logro en cuestión de un minuto, ya con la verga de fuera ella empezó a darle una paja lentamente, se veía como el disfrutaba de eso, ella se puso por delante de el que estaba sentado en la orilla de la cama y empezó a darle una gran mamada, yo saque mi verga y me dispuse a darme una paja, ella sacaba y metía esa verga en su boca, cuando el tipo se veía venir ella paraba para evitarlo, entonces mi mujer se levanto y me invito a formar parte de la escena a lo que de inmediato acepte, le fui levantando su vestido, hasta que dejo ver la diminuta tanga y sus pechos desnudos, le bese pr todo su cuerpo, ella gemía de placer estaba realmente caliente, le despoje de su tanga y recorrí con mi lengua su pecho y abdomen hasta llegar a su ya húmeda raja a la que comí frenéticamente y sin dar tregua, así hasta que se vino retorciendo sus músculos y dando repentinos espasmos sus caderas, fue una venida satisfactoria supuse, le recosté en la cama e invite al músico que ya se había venido también con la paja que se dio a que siguiera con mi mujer, ya desnudo se hecho sobre la cama y empezó a besar a mi mujer en sus tetas, era formidable ver al músico que desaparecía en su boca los pezones, estaba calientísimo, desesperado tocaba uno y besaba el otro, con su otra mano empezó a tocar la panochita húmeda de mi mujercita, ella abrió sus piernas para facilitar su labor y el introdujo uno de sus dedos en aquella caliente raja, sacaba y metía su dedo que al poco tiempo ya eran dos, ella gemía de placer su cuerpo se curveaba y sus ojos parecían desorbitados, había tenido por segunda vez, ella le pidió a el que le diera aquel instrumento duro y enrojecido a lo que el inmediatamente obedeció, le abrió las piernas y fue introduciendo su verga, yo estaba disfrutándolo decidido le puse mi verga en la boca a mi mujer, ella empezó a mamar mientras que el músico se la cogía, con ese ritmo nos venimos los dos, el la panocha de mi mujer y yo en su boca, era un esplendido cuadro, por fin hacia realidad mi fantasía, pero no acabamos allí, me recosté sobre la cama e hice que me montara quedando su espalda en mi pecho, le metí la verga en su panocha y con rítmico mete saca le empecé a bombear, mientras ella se frotaba su clítoris con una mano y sus pezones con la otra, por la calentura y sensibilidad en su clítoris no tardo en venirse nuevamente, no había sido todo, el músico se repuso y su verga presentaba otra erección, yo estaba que estallaba también, entonces invite al tipo para que se echara sobre la cama y mi mujer lo montara, así fue, ella lo monto y empezó a subir y bajar ,ella estaba perdida en su lujuria y yo mas caliente que nunca, era formidable ver la verga de otro cogiendose a mi hermosa mujercita, estaba excitadísimo aquel subir y bajar de mi esposa, me pare sobre la cama y le di nuevamente mi miembro en su boca para que lo mamara, mi mujer estaba al borde, se sentía como disfrutaba tener dos vergas, una en la boca y otra en la panocha, me fui por detrás de ella y le eche hacia delante, eso provoco que quedara cara a cara con el músico, lo cual aprovecho para besarse con el candentemente, se veía como una pelea entre lenguas mientras yo con mis dedos lubricados con saliva empezaba a frotarle alrededor de su ano que dejo expuesto, le empecé a meter el dedo poco a poco, ella gritaba y gemía, me decía “dámelo ahora mi vida” empuñe mi verga y se la dirigí a ese orificio negro, le introduje la punta y metiéndoselo lentamente lo desapareció para luego como dos pistones sincronizados metíamos nuestros miembros, era fascinante, yo le daba por el culo y el músico por la panocha, ella gritaba y nos decía que era nuestra puta, así tuvimos una impresionante venida los tres, nos separamos, ella se recostó exhausta y se dejaba ver como escurría la leche del músico y la mía sobre la entrepierna de mi dulce mujer, todavía el la regadera nos dimos otro cepillazo de despedida, en otra ocasión les contare que paso con su nueva asistente.Powered by AkoComment 2.0! |